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jueves, 2 de diciembre de 2010

Regalos de Navidad


Se acercan las fechas en las que la venta de mascotas alcanza su punto álgido del año. En efecto, me refiero a la Navidad. 

Dentro de unos meses, los animalitos regalados en estas fechas empezarán a aparecer por las calles de nuestras ciudades, en el monte, atropellados en una cuneta... Triste final para un regalo que se había hecho y, probablemente recibido, con mucha ilusión.

Muchos dicen que no se deben regalar mascotas, y parte de razón tienen, aunque hay formas y formas de regalar un animalillo a uno de nuestros seres queridos. Para mí, el mejor regalo de Reyes que he tenido llegó a mis 17 años, era un golden retriever y podéis verlo en el banner de mi página. 

Regalar una mascota supone una responsabilidad compartida entre quien regala y quien recibe, por lo que voy a plantearos las claves para que este regalo no se convierta en un problema, ni para sus nuevos dueños, ni para sí misma, ni para la sociedad. 

1. Asegúrate de que es el regalo adecuado

Puede parecer una tontería, pero muchas veces regalamos lo que a nosotros nos haría ilusión, en vez de lo que la otra persona desea. Cuando eso se traduce en unos guantes nuevos que no van a llegar a estrenarse, no es tan grave; pero cuando estamos poniendo la vida de un animal en manos de otra persona, la cosa se pone seria. Si una mascota no es lo que más ilusión va a hacer a esa persona, ¿por qué regalársela? Seguro que encuentras otro regalo mejor. 


2. Averigua qué opinan las personas con las que vive

Recuerdo que una amiga nuestra quería un gatito y, cuando se fue a vivir con su novio, pensamos que sería buena idea regalárselo. Por tanto, llamamos a su novio para preguntarle qué le parecía y nos dijo que ni lo pensáramos, que él no quería un gato. 

Es una anécdota, pero pasa con frecuencia. Igual una mascota es algo que la persona a la que vamos a regalar está deseando, pero si convive con otras personas, habrá que negociar con ellas antes de hacer el regalo. No está bien crear problemas en una pareja o una familia, sólo por satisfacer el capricho de uno de sus miembros. Si, además, alguna de las personas con las que vive es alérgica y no lo sabemos, puede ser aún más grave nuestra osadía.

Antes de tomar la decisión de regalar, pregunta porque podría pasar que no seas el único que había pensado en ese regalo. Juntarse con 3 gatos de la noche a la mañana puede convertirse en un problema. 

Piensa que a quienes regalas una mascota les estás haciendo responsables de su vida y cuidados. Por tanto, es algo que debes explicarles y, ante la más mínima duda, es mejor no hacer ese regalo.

3. Busca la mascota apropiada

Una vez comprobado que la persona a la que vamos a hacer el regalo está deseando recibir una mascota y que las personas con las que vive están de acuerdo en introducir un animalito en su vida, lo siguiente es determinar qué mascota vamos a regalar. Generalmente, serán el deseo de la persona a la que hacemos el regalo y la tolerancia a cierto tipo de animales por parte de su familia los que determinarán el animal a regalar. Déjate aconsejar por los miembros de su familia, especialmente los que conviven con la persona a regalar. 

También hay que tener en cuenta que hay gente que desea mascotas que no son acordes a su realidad. No regales un perro a alguien que no tiene tiempo para pasearlo, ni un caimán a un niño, sólo porque les haga mucha ilusión. 


Una vez decidida la mascota, habrá que buscar un criador serio. En general, los animales con contrato de adopción no se pueden regalar; por lo que, si decidimos adoptar, tendremos que tener un aliado en el hogar de la persona que recibirá la mascota para poder tramitar los papeles a su nombre o explicar muy bien la situación concreta a la protectora. Otra opción sería regalar un "Vale por un... (mascota)" y llevar a la persona que recibe el regalo a elegir el ejemplar que quiera, así seguro que no nos equivocamos. 

Recuerda que hay algunas especies que necesitan papeles especiales y razas de perros que sólo se pueden pasear con una licencia que hay que gestionar. No te metas en problemas regalando mascotas que luego no se puedan mantener adecuadamente o que supongan un problema para quien las recibe. Si sabes que esa persona quiere un perro de los considerados peligrosos y vas a regalárselo, olvídate de dar sorpresas y avísale para que tenga toda la documentación en regla cuando el animal llegue a casa.

¡Cuidado con los traficantes!

En estas fechas, por la oportunidad de negocio, proliferan las camadas de baja calidad, los timos, los cruces indiscriminados... 

Sé de lo que hablo por propia experiencia. Mi perro tiene displaxia de cadera, debido a los cruces indiscriminado de un criador sin escrúpulos. Es cierto que en la tienda de animales en la que lo adquirieron nos devolvieron lo que había costado y nos dejaron que nos lo quedáramos, pues era lo que se había acordado si se daba esa situación; pero tengo un perro que cojea desde los 4 meses y es algo que podía evitarse y no debería haber pasado.

Pedid siempre todas las garantías y que no os den largas, porque están muy ocupados por la campaña de Navidad. Si no tienen todo en regla, buscad otro criador o comprad en otra tienda. 

5. Preparad el ajuar


Todas las mascotas tiene una serie de necesidades que les son propias (alimentación, hábitat, juguetes...) y que no estarán disponibles en su nuevo hogar si no lo hemos previsto. No es suficiente regalar una mascota y desentenderse; hay que preparar el ajuar para que la mascota tenga todo lo que va a necesitar en su nuevo hogar cuando llegue. Una razón más para ponernos de acuerdo con las personas con las que vive a quien haremos el regalo.

6. El gran día

El día que llega una nueva mascota a casa, siempre es una fiesta; pero si sumamos que ya era fiesta antes de que llegara la mascota, todo puede volverse demasiado confuso e incluso aterrador para el animalillo. No os deis disgustos y preparad el terreno. Habrá que tomarse las cosas con calma, buscar un momento y lugar tranquilo para realizar la entrega, tener un sitio previsto para mantener al animal hasta que llegue el momento de dárselo a su nuevo dueño... Si, además, hay niños de por medio, habrá que explicarles que su nueva mascota necesita tiempo y respeto para adaptarse a su nuevo hogar. Hacer correctamente las presentaciones será clave para que todo vaya como la seda a partir de ese momento.


Resumen: 

Regala una mascota sólo si consigues contestar afirmativamente a las siguientes pregutnas. 

¿Es lo mejor que le puedo regalar? 

¿Su familia está de acuerdo? 

¿Es ésta la mascota apropiada para esta persona? 

¿Me dan todas las garantías al adquirirla? 

¿Tenemos todo lo necesario para su llegada al nuevo hogar? 

¿Sabemos cómo vamos a entregárselo a la persona regalada?

miércoles, 27 de octubre de 2010

Las zarpas donde pueda verlas...



Una de las pegas que muchas personas encuentran a tener un gato es el tema de las uñas. Con ellas, nuestros amigos peludos se defienden, se agarran a distintas superficies para afianzar el paso, trepan, marcan su territorio... Nos arañan, destrozan el sofá, se suben por las cortinas...

Tener un animal suelto por casa, tiene ese tipo de problemas, que son animales y no dejan de serlo por convivir con nosotros.


Cuando un gato nos araña jugando, no intenta hacernos daño, es sólo que nuestra piel es demasiado frágil y le falta la capa de pelo que podría tener un compañero de juegos de su especie. En cuanto al sofá, los gatos necesitan "trabajar" sus uñas para que las capas viejas se suelten y dejen paso a las nuevas. Además, al arañar, segregan una sustancia con su olor que marca el lugar como parte de su territorio. Las cotinas son un juguete como otro cualquiera. ¡Hasta cuelgan y todo! ¿Quién no querría intentar trepar por ellas? 

Muchos de estos problemas se solucionan con educación y poniendo a disposición del gato otro tipo de rascadores y juguetes más apropiados (al menos desde nuestro punto de vista). No obstante, si a tu gato le encanta el sofá, o es un poco bruto jugando, es posible que no puedas erradicar esos malos hábitos por completo y, sintiéndolo mucho, tendrás que aprender a vivir con ello.

No obstante, existen un par de cosas que puedes hacer para minimizar el impacto. 

Cortar frecuentemente las uñas del gato para dejarlas romas puede ser un primer paso. Eso sí, ten cuidado al hacerlo, pues sólo debes cortar la punta. Puedes pedir a tu veterinario que lo haga él, o que te enseñe, para no dañar ni las venas, ni el nervio que hay dentro de la uña. 

Además, en el mercado, existen unas fundas para las uñas que podrías probar. Se pegan sobre la uña del animal, pero no son afiladas, por lo que no se enganchan en la tela ni en la piel, eliminando parte del problema. A tu gato no le gustarán e intentará quitárselas, no tengas la más mínima duda; pero algunos se acostumbran a llevarlas y llega un momento en que nos les dan importancia.

Lo que nunca, y bajo ningún motivo, debéis siquiera platearos es "quitarle las uñas al gato", como me decía el otro día una persona sin ningún tipo de conocimiento de lo que significaba lo que estaba planteando. 

Quitarle las uñas al gato supone cortarle la primera falange de cada dedo.

¿Os imagináis vuestra vida si os quitaran la primera falange de cada dedo de la mano y el pie? ¿Cómo os sentiríais? ¿Cómo caminaríais? ¿Os dais cuenta de que, cuando andamos (y los gatos también), la última parte del pie que toca el suelo es, precisamente, la última falange del dedo y que, sin ella, no podríamos equilibrarnos adecuadamente? 


Cuando le quitamos las uñas a un gato, estamos mutilándole brutalmente, por eso las protectoras de animales y criadores respetables prohiben de forma expresa este tipo de comportamiento hacia los animales que entregan. Les quitamos su medio básico de defensa, de agarre en superficies deslizantes, de equilibrarse en las alturas, de caminar con normalidad... Todo ello, trae problemas en las articulaciones y la espalda que acabarán pasándole factura, además de volverle más inseguro, tanto al moverse, como si ha de enfrentarse a algo que le asusta.

No seamos brutos. Si no queremos un gato, no lo tengamos; pero no mutilemos a un pobre animal para darnos el capricho de tener algo calentito que acariciar. Si las uñas son un problema tan grande para ti, igual un gato no es la mascota que estás buscando.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Mascotas para niños (IV): El último adiós


Una de las lecciones que los animales, por su esperanza de vida más corta, nos suelen dar es que toda vida que empieza tiene que terminar en algún momento. Éste suele ser siempre un momento trájico y es algo para lo que debemos preparar al niño. 

Muchos padres, ante la muerte de una mascota, intentan ocultar lo sucedido a sus hijos con el fin de protegerlos. Si pueden, algunos intentan comprar una mascota igual (sobre todo si son peces, pájaros o hámsters) con la esperanza de que el niño no se dé cuenta. Si es muy pequeño, puede que le pase inadvertido el cambio, pero lo habitual es que se den cuenta de que el animal ha sufrido algún cambio (una mancha aquí, más tamaño...). También están las típicas excusas de "se ha escapado", "se ha ido con su mamá", "está en una granja con otros animalitos felices como él", "se ha marchado con su novia"...

En cualquier caso, metir al niño, aunque puede hacernos sentir mejor a nosotros, no es necesariamente lo mejor para él. Los padres tendrán que valorar la madurez del pequeño y, en función de su edad, explicarle lo que ha pasado. Esto puede llevar a conversaciones sobre el significado de la muerte y cómo entendemos nosotros que debe afrontarse este proceso. Es importante hablar de ello con naturalidad y explicar a nuestros hijos que, aunque todos echaremos de menos a nuestra mascota, la muerte es algo que forma parte de la vida. 


Si tienes alguna creencia religiosa o transcendente, puede ser una oportunidad de explicar algunos aspectos sobre cómo tu religión o tus creencias afrontan el momento de morir. Si no tienes creencias transcendentes, es una oportunidad de afrontar con tus hijos el hecho de que todos los seres vivos estamos sujetos a las normas de las naturaleza y que esta vida es un regalo que debemos disfrutar, ya que, en algún momento, tocará a su fin. 

Hay que comprender también que para el niño puede ser duro. Comentarios como: "Si sólo era un..."pez, pájaro, ratón, hamster...)" son muy contraproducentes y añadirán más dolor al niño, que se sentirá recriminado por estar pasándolo mal cuando ha perdido algo que para él era importante. Es necesario acompañar ese dolor, dejar que lo exprese y hablar de ello con tranquilidad y ayudándole a entender lo que está pasando.

A veces, podemos anticipar estas situaciones por la edad de la mascota, alguna enfermedad... No tiene sentido que esperéis al último momento para explicar a vuestros hijos lo que la vejez o la enfermedad anticipan. La muerte no debería ser una sorpresa desagradable, sino algo que llega y que el niño sabe que, tarde o temprano, tiene que suceder.


Si tenéis intención de introducir otra mascota en casa, es bueno que habléis con el niño de la posibilidad y que respetéis sus tiempos. Igual quiere esperar un poco. Si no, es necesario que le expliquéis que la nueva mascota no será exactamente como la otra: No hará los mismos trucos, no reaccionará igual ante los mismo estímulos, no le gustarán las mismas golosinas... Y, sobre todo, será un nuevo animalillo al que educar y criar, una nueva oportunidad de tener un amigo que no sustituye al anterior, sino que nos aporta algo nuevo y merece ser valorado por sí mismo.

Un aspecto que debéis tener en cuenta es que quizá no podáis enterrar a vuestra mascota donde queráis, incluso aunque sea vuestro propio jardín o finca. Existen motivos de salud pública para que esto sea así. Enteraos bien de la legislación municipal sobre estos temas para no tener luego un problema. 

lunes, 9 de agosto de 2010

Adoptar un hurón

Los hurones son mascotas que se han popularizado mucho en los últimos años. Los hurones, contra lo que muchos creen, no son rohedores, sino mustélidos, lo que implica que están más cerca del perro o el gato que del conejo o el hámster. 

Se cree que empezaron a domesticarse hace unos 2.500 años para utilizarlos en la caza del conejo. En algunos países, como Australia, se siguen utilizando para este fin. En España, la caza con hurón está prohibida en muchas comunidades autónomas y en otras se permite de forma excepcional en caso de que la consejería correspondiente acredite una situación de plaga de conejos.


Sin embargo, hoy día, el uso más frecuente del hurón doméstico es como mascota, siendo la tercera mascota más popular en EstadosUnidos, por detrás de perros y gatos. 

Como siempre me gusta plantearos, si estás pensando en hacerte con un hurón, lo primero que tienes que hacer es echar cuentas, y no sólo económicas. Los hurones suelen vivir entre 5 y 8 años, pero pueden alcanzar incluso 10-12 años. Durante todo ese tiempo, serás responsable de la vida y bienestar de ese animalillo, por lo que no es una decisión que deba tomarse a la ligera.


Los hurones, a parte del precio del animal, si no decides adpotarlo, requieren una serie de gastos básicos: Alimentación específica para hurones (hay que evitar el alimento para gatos, por contener cereales que estos animales no digieren bien), una jaula amplia, cepillo para el pelo, juguetes, visitas al veterinario... El coste de un hurón se parecerá bastante al de un gato, una vez hecho el desembolso inicial y teniendo en cuenta que consumen menos comida por ejemplar. Sin embargo, es importante saber que es muy recomendable tener más de un hurón, si se elije este tipo de mascota, ya que son animales muy sociables y llevan bastante mal estar solos. 


Adoptar un hurón no siempre es fácil, porque en España no hay muchas asociaciones que se especialicen en la adopción de hurones. Además, existe una gran demanda para este tipo de mascotas en adopción, por lo que puede costarte un poco hacerte con tu mascota por esta vía. No obstante, que no sea tan fácil como adoptar un perro o un gato (que en el fondo son buenas noticias porque implica que hay menos hurones abandonados), no significa que sea imposible.

La mejor forma de conseguir un hurón en adopción suele ser a través de una persona que, por las razones que sea, ya no pueda hacerse cargo de su mascota. En Huroncetes y Huronadictos.com, podéis encontrar personas que buscan hogar para sus mascotas. Casi siempre te hacen firmar el contrato de adopción y requieren que estés dispuesto a aceptar un seguimiento del animal que, como sabéis, es lo lógico y lo que debemos esperar cuando nuestra elección es adoptar un animal.


También puedes contactar con SOSHurones, Asociación Protectora de Hurones que intenta dar respuesta a los problemas que está ocasionando el creciente número de personas que tienen un hurón en casa, algunas de las cuales acaban abandonándolos. Para adoptar uno de los hurones que tienen en acogida, tendrás que rellenar un formulario o llamarles por teléfono. Exigen contrato de adopción, seguimiento y compromiso de esterilización (si el animal no está esterilizado todavía). Así mismo, prohiben (como es lógico) la desungulación (quitar las uñas mediante técnica quirúrgica que deja graves secuelas en el animal) como parte del contrato de adopción. Así mismo, el adoptante debe hacer frente a los gastos veterinarios que haya ocasionado el animal a la asociación (que la asociación justificará adecuadamente mediante facturas); ó 30 € en concepto de tramitación, en caso de que el animal tuviera todas las actuaciones veterinarias en regla cuando les fue entregado.

Otra opción puede ser poner un anuncio en alguna página web especializada, aunque esa vía suele ofrecer menos nivel de éxito en lo que a encontrar un hurón se refiere, que realizar una búsqueda activa. No obstante, si quieres aumentar tus posibilidades, puede ser un método más, y todo suma.


lunes, 2 de agosto de 2010

Normativa sobre animales de compañía


No todo el mundo tiene la misma tolerancia a los animales domésticos y podemos encontrarnos con que uno de nuestros vecinos encuentra la existencia de nuestra mascota como una molestia insoportable. Es mejor que no le demos razones para encontrarnos las cosquillas. Casi todas las normativas hablan sobre ruido, prohiben la tenencia de perros en terrazas por la noche, nos exigen ceder el ascensor a cualquier otro vecino (aunque llegue más tarde) y esperar al siguiente, obligan a recoger las deposiciones de nuestra mascota...



Las normativas sobre animales de compañía son competencia de los ayuntamientos, por lo que, si vamos a hacernos con una mascota o vamos a cambiar de domicilio (con cambio de municipio) deberíamos informarnos sobre la normativa municipal para estar al día sobre nuestras responsabilidades.

En realidad, casi todas las normativas son muy parecidas, haciendo siempre incapié en las responsabilidades de los dueños, explicando qué se considera maltrato y abandono, especificando cuándo, dónde y cómo podemos pasear a nuestras mascotas, obligaciones sanitarias... Es importante conocer estas normativas, porque nos aportan información relevante que nos ayudará a facilitar la convivencia con nuestros vecinos.


Casi todas las normativas se centran especialmente en perros y gatos, por ser los animales que más frecuentemente interactúan, no sólo con sus dueños, sino también con sus vecinos. Es frecuente que, por ejemplo, haya horarios en los que podemos llevar a nuestro perro suelto por el parque (casi siempre de noche) y que pueden cambiar por épocas del año. Es importante tener este tipo de datos, pues pueden ahorrarnos problemas con otras personas, e incluso alguna multa.

Muchas normativas incluyen alguna referencia a las razas de perros peligrosos. Generalmente, para poder poseer y pasear a este tipo de perros es necesaria una licencia y cumplir algunas normas relacionadas con correas y bozales. Si te gusta este tipo de perros, es importante saber que la licencia debes sacarla antes de adquirir el animal y que ninguna persona que no posea dicha licencia podrá dar un paseo a tu perro. Si todos los miembros de la familia van a tener que sacar de paseo al animal en alguna ocasión, todos deben poseer dicha licencia.


Todas las normativas exigen la identificación del animal, generalmente mediante microchip. También indican qué vacunas debe llevar nuestra mascota como mínimo. Nuestro veterinario no suele explicarnos la normativa, porque solemos vacunar a nuestros animales, no por cumplir la ley, sino por prevenir enfermedades en nuestra mascota. Sin embargo, nunca está de más hasta dónde llega el mínimo obligatorio.En general, la rabia es obligatoria para los perros en todas partes, aunque para los gatos no siempre lo es. Eso sí, si queremos salir al extranjero con nuestra mascota, también tendremos que tener en cuenta la normativa europea y la del país de destino.


Mi consejo es que busquéis en la página de vuestro ayuntamiento o a que vayas al consistorio a buscar una copia de la normativa municipal. El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento, así que más vale que sepamos qué podemos y qué no debemos hacer, porque no sólo podemos acabar teniendo un problema con el vecino, sino también con la justicia. Y recordad, hay conductas que no sólo pueden llevar a multas millonarias (de las antiguas pesetas, eso sí), sino también a penas de cárcel.

lunes, 7 de junio de 2010

Gatos y embarazo


Es frecuente encontrar en los periódicos y servicios de anuncios por palabras personas que buscan activamente deshacerse de un gato porque han quedado embarazadas. Eso en los mejores casos, el embarazo de la dueña, manda a la calle a mucho gatos todos los años. Este comportamiento suele responder a una recomendación médica algo temeraria: ¿Está usted embarazada y tiene gato? Sáquelo de casa. 

Esta recomendación médica suele provenir de una exageración respecto del riesgo real que supone tener un gato durante el embarazo. 

Existe una enfermedad llamada toxoplasmosis que es totalmente inocua si se contrae en cualquier momento de la vida, excepto si tu madre la contrae mientras está embarazada de ti. En caso de que una mujer embarazada la desarrolle, puede afectar al embrión, generando distintos tipos de disfunciones que acaben suponiendo algún tipo de limitación física, perceptiva o cognitiva en el niño (que será más grave cuantas menos semanas de embarazo hayan pasado). Sin embargo, el gato, aunque en escenarios muy concretos puede transmitir la enfermedad, no es el agente principal que lo transmite. 

La mayor parte de las mujeres que contraen la enfermedad lo hacen a través de alimentos mal cocinados (especialmente carnes), mal lavados (ensaladas, frutas, verduras...) y falta de higiene (no lavarse adecuadamente las manos antes de manipular alimentos y comer). Es en esta última vía en la que nuestro amigo felino puede tener algo que ver en la transmisión de la enfermedad. 

Lo primero que tenemos que saber es que sólo los gatos portadores del la enfermedad (un 20% de la población, que generalmente son callejeros) pueden transmitirla. Si nuestro gato no es portador de la enfermedad, no entrañará ningún riesgo para nosotros. Para saber si es portador, lo más sencillo es acercarnos a nuestra clínica veterinaria de confianza y pedir que le hagan un análisis de sangre. En un par de días sabremos cuánto debemos preocuparnos y el propio veterinario podrá orientarnos sobre prevención de la enfermedad, tanto para nosotras, como para nuestros gatos. 

Si nuestro gato es portador, hay que tener en cuenta que la enfermedad sólo la transmite si ingerimos sus heces. Por tanto, es recomendable que otra persona distinta de la mujer embaraza cambie el arenero del gato y que ella se lave bien las manos después de jugar con el gato y antes de manipular comida o comer.

Estas sencillas medidas pueden impedir que nuestro amigo se convierta en un riesgo para nuestro hijo. Sin embargo, habrá mujeres que, temerosas de correr el más mínimo riesgo con respecto a su bebé (que es completamente respetable) prefieran alejar al gato durante el embarazo. Dado que el tiempo de riesgo es limitado (9 meses por hijo), no sería descartable buscar a alguien que pudiera cuidarnos al gato en ese periodo de tiempo, ya que el niño nacido (especialmente si mama) estará en disposición de hacer frente a la enfermedad sin secuenlas, si acaso se contagiara. 

Si decides deshacerte definitivamente del gato, por favor, no lo abandones. Busca un nuevo hogar para él o ponte en contacto con alguna asociación que pueda ayudarte. 


lunes, 19 de abril de 2010

Peces para principiantes


Muchos piensan que los peces son mascotas sosas y sin interés, pero nada más lejos de la realidad. Observarlos y cuidarlos puede ofrecer grandes satisfacciones a aquellos dispuestos a poner una pecera en su vida. La gran variedad de peces y peceras permite que estos animales estén al alcance de cualquier aficionado, siempre y cuando se informe bien y esté dispuesto a dedicarles tiempo y cuidados. 

En esta entrada, voy a hablar de cinco variedades de peces especialmente fáciles de cuidar, para aquellos que se estén planteando introducirse en este apasionante mundo con buen pie. En cualquier caso, acércate a una tienda especializada de confianza y consulta sin miedo sobre el mundo de la acuarofilia, para informarte de forma más precisa sobre la especie que más te conviene.
Guppy

De la familia de los pecílidos, estos pececillos caribeños destacan por su gran facilidad para reproducirse en cautividad, ya que son viviparos y sus crías no sufren los riesgos de una fase embrionaria dentro de un huevo expuesto a predadores. 


Son peces de agua salada y ligeramente alcalina. La temperatura ideal de la misma ronda los 18-27 ºC.

Su alimentación es omnivora, por lo que tendremos que ofrecerles alimento vivo (pulgas de agua, larvas de mosquito...) y también plantas (algas, espinacas...). Su dieta debe ser equilibrada y ligeramente más carnívora durante su "infancia". 

Son peces sociales y, si les ofreces la oportunidad, es muy posible que se reproduzcan, así que prepárate, porque estos pequeñuelos pueden llenarte la pecera de chiquitajos (hasta 40 crías por puesta) tras 4 semanas de gestación. Además, aunque separes a los machos, las hembras pueden haber almacenado su semen y criar "misteriosamente" cuando no lo esperabas. No obstante, es un falso mito que estos pececillos cambien de sexo, aunque pueden tener una madurez sexual tardía o alteraciones físicas que nos llamen a engaño.

Platy


Es el típico pez de acuario. Proviene de la zona meridional de Méjico y aguas septentrionales de Guatemala y Honduras.

Son peces omnívoros, que disfrutan comiendo pequeños insectos, mariscos, algas... Lo mejor es ofrecerles una alimentación variada.

La temperatura recomendable del agua sería sobre los 20-27 ºC, siendo esta más bien dura y con un Ph neutro. Además, es muy recomendable que en el acuario haya abundancia de plantas, especialmente si vamos a criar.

Son peces sociables que pueden convivir con otras especies pacíficas. Se suele recomendar introducir varias hembras por macho. 

Si quieres criar, es recomendable separar la zona en la que se realizará la puesta y colocar abundantes plantas en ella, para que las crías puedan esconderse, porque, aunque son ovovivíparos, (mantienen los huevos dentro hasta que eclosionan), las propias madres podrían comerse a las crías, de las que se desentienden una vez paridas. 

Barbus


Existen distintos tipos de barbus: tetrazona, cereza, freantus... Cada uno es de una zona distinta, pero con mucho en común, entre otras cosas que es sencillo cuidar de ellos en un acuario.

Son peces omnívoros, que pueden llegar a atacar a otros peces, especialmente sus aletas. Por ello, es recomendable tener cuidado con las variedades que introducimos en el acuario con ellos. Además, pueden ser agresivos si no se encuentran en cardumen (banco de peces). 

El agua ideal dependerá de la variedad, aunque casi todos pueden vivir en aguas moderadamente ácidas o alcalinas, a temperaturas de entre 20 y 26 ºC. En cualquier caso, no se suele recomendar que el agua sobrepase los 12º de dureza. 

No es difícil criar con ellos, aunque sean peces ovíparos. Eso sí, deberemos ofrecerles un buen lecho de plantas en las que puedan depositar sus huevos si queremos que tengan descendencia. Un aspecto importante a tener en cuenta en este caso es que no se recomienda criar en peceras con otras variedades de peces. En mi gimnasio, tenían una pecera variada y, cuando criaron con sus barbus, las crías se comieron todos los peces que no eran de su especie. 

Trichos

Los trichos son peces asiáticos, de los que también existe un cierto número de variedades, como el leeri o el trichopterus. 


Se adaptan bien a aguar ligeramente ácidas o alcalinas, que se encuentre a unos 20-24 ºC. Además, puede soportar aguas de dureza entre 35-40º, según la variedad. 

Como todos los anteriores, son peces omnívoros, que disfrutarán de buena salud si les ofrecemos una dieta variada. 

Prefieren vivir en parejas y necesitan un acuario con especies tranquilas, como lo son ellos mismos. Además, gustan de compartir acuario con otros peces de su especie, a parte de su pareja. 

Si quieres criar, es recomendable que pongas plantas flotantes, donde el macho preparará un nido de burbujas, en el que protejerá sus huevos, incluso de su propia madre. Cuando nazcan los alevines, sepáralos, para que los otros peces del acuario no den buena cuenta de ellos. 

Cebritas

Estos pececillos son muy agradecidos para los principiantes y se trata de la especie ovípara que cría con mayor facilidad. 

Es importante tener en cuenta que son peces sociales y no deben tenerse menos de 8-10 ejemplares en el acuario. Es difícil diferenciar machos de hembras, si no somos expertos, así que podemos pedir ayuda a nuestro vendedor de confianza para que nos enseñe a distinguirlos. Por otro lado, conviven bien con otras especies, siempre que sean pacíficas. 


Son omnívoros y, aunque se adaptan a los piensos para peces, agradecerán algo de comida viva de vez en cuando.

El agua ideal oscila en temperaturas entre los 18 y los 25 ºC, es ligeramente alcalina y de dureza media tirando a alta. Además, agradecen que el agua sea salobre, por lo que podemos disolver 1 gramo de sal gorda por litro de agua de la pecera. 

Si quieres criar, separa un número abundante de machos y hembras (preferiblemente doble de los primero que de las segundas) en una pecera pequeña con filtro y termostato. El fondo ideal tendrá 2-3 cm de bolas de vidrio. Alimenta a los peces con comida viva y mantenlos en la pecera 48 horas, antes de devolverlos a la pecera de los adultos. Cubre la pecera con una cartulina negra, que dejaremos cerca de una semana, antes de retirarla de forma progresiva (deberíamos tardar un par de días en el proceso). Lo ideal es alimentar a los alevines con comida viva. 

lunes, 22 de marzo de 2010

El veterinario perfecto


Leyendo el título, muchos pensarán que el veterinario perfecto no existe, y tienen razón. Sin embargo, es bueno tener claros los criterios con los que vamos a decidir en manos de quién vamos a poner la salud de nuestra mascota.

Mucha gente elige al veterinario que más cerca le queda de casa, por una cuestión de comidad. Es cierto que para poner una vacuna o deparasitar a nuestro perro o gato, cualquier persona que se haya sacado la carrera de veterinaria puede valer. Sin embargo, ¿qué pasará cuando el animal esté enfermo de verdad? ¿Y si tenemos una urgencia? ¿Quién lo va a operar? ¿Y habrá anestesista? Pero, yo no tengo un perro, ni un gato, tengo un mono ardilla, ¿cualquier veterinario servirá?

Lo primero en lo que nos debemos fijar es en la higiene. Si la clínica está sucia y descuidada, no esperes que el veterinario sea mucho más limpio y cuidadoso con tu mascota. Es normal que un lugar en el que entran personas y animales a lo largo de todo el día no esté como los chorros del oro a última hora de la tarde, pero si sistemáticamente huele moho, hay mucho polvo acumulado, da sensación de suciedad... Yo no me quedaría.

Lo siguiente es el trato humano, y digo "humano", porque el veterinario (y su personal) debería tratar de modo adecuado, tanto al dueño, como a la mascota. Los veterinarios suelen serlo por vocación, así que suelen tratar con bastante amabilidad a los animales. Sin embargo, si es rudo, coge al animal de cualquier manera o te trata de forma desagradable, seguro que podrás encontrar a alguien mejor.

Sin embargo, aunque todo esto está muy bien, lo que realmente importa es que sea un buen profesional. Debería hablarnos siempre con claridad, explicarnos qué le pasa al animal y qué procedimientos se van a seguir para solucionar el problema. Debería evitar tratamientos invasivos innecesarios, así como cualquier intervención quirújica superflua (y recordad que esterilizar al animal no es superfluo). Además, en caso de que tu mascota tuviera una enfermedad un poco especial (displaxia de cadera, alergias, problemas cardiacos...), te debería derivar a un especialista. Y, por supuesto, si queremos pedir una segunda opinión sobre cualquier diagnóstico o tratamiento, debería facilitarnos toda la información que el otro veterinario pueda necesitar.

En el caso de animales exóticos, yo recomiendo buscar directamente un especialista. Igual queda más lejos de casa y es más incómodo, pero nos dará mayores garantías que el veterinario del barrio.

Lo bueno del veterinario es que, como nosotros pagamos, nosotros elegimos; aunque también es una pega, porque podemos encontrarnos con sanitarios sin escrúpulos dispuestos a hacer cualquier perrería a nuestra mascota con tal de sacarnos los cuartos. Por supuesto, los buenos profesionales no hacen eso, pero debemos andarnos con ojo cuando demos con un veterinario demasiado amigo de las pruebas diagnósticas. Si nuestro gatito viene de un criadero serio, sus padres están testados de leucemia dando negativo y han pasado directamente de su casa a la mía, ¿de verdad es necesario que le hagan la prueba de leucemia antes de vacunarlo? (Esto es un ejemplo, pero es el tipo de razonamiento que deberíamos hacer)

En esos casos, cuando nos encontramos con que el veterinario quiere hacer muchas y costosas pruebas a nuestras mascotas, deberíamos plantearnos buscar una segunda opinión. Si están indicadas, adelante; pero no debemos permitir que nos tomen el pelo, especialmente porque hay muchas pruebas que en las personas son incómodas y para las que las mascotas son anestesiadas. No permitas que anestesien innecesariamente a tu animal de compañía.

Si aún no sabes a qué veterinario llevar a tu mascota, tampoco te angusties. No pasa nada si empiezas llevando a tu mascota a uno y, como no te convence, te cambias.

Una buena estrategia suele ser preguntar a los vecinos que tienen mascotas sobre el veterinario al que ellos llevan a su animal de compañía. Puedes obtener buenas referencias de algunos y malas de otros, que te ayuden a decidirte.

Un último conejo: No conviertas a tu veterinario en la tienda de animales. Si quieres comprar pienso, una correa, un juguete... Mejor en otros sitio (incluso a otro veterinario). Así evitarás las tentaciones de que te vendan cosas que realmente no necesitas.

lunes, 8 de marzo de 2010

El perrito llega a casa

Uno de los días que nunca olvidaremos es el día en que nuestro cuadrúpedo amigo puso por primera vez la pata en casa, ese día en que todo fue genial o un desastre. Si quieres acertar, sigue leyendo y descubrirás el modo de conseguir que todo salga bien cuando empiece vuestra andadura juntos.

Planea

Como ya hemos comentado en otras entradas, es importante tener claro que adquirir un perro es adquirir una responsabilidad, por tanto, los actos impulsivos deberían quedarse al margen y la llegada de nuestro nuevo compañero debería ser pausada y pautada.

Empieza pensando en cómo llegará a casa, qué zona le dejaremos reconocer primero, dónde estará cada cosa, qué horarios tendrá, qué pienso comerá, cómo será presentado al resto de la familia...

El ajuar

Cada mascota tiene unas necesidades específicas y un "equipamiento mínimo" necesario. El del perro consiste en:

- 2 cuencos, uno para el agua y otro para el pienso
- Pienso adecuado a la edad, tamaño y nivel de actividad del perro
- Una camita
- Collar o arnés (si el ejemplar es joven, mejor ajustable)
- Correa
- Bozal (obligatorio para algunas razas, según la normativa municipal)
- Transportín o cinturón de seguridad para el coche
- Mordedor
- Juguetes
- Caseta (si duerme en el exterior)
- Mucho papel de periódico (si es un cachorro)

Cada cosa en su sitio

Los cuencos de la comida deberían estar en un lugar de fácil limpieza y que no sea de paso, puesto que no es raro que se derrame algo de agua o caiga al suelo algo de pienso.

Es importante que el perro tenga asignado un espacio en la casa, que será "su sitio". En él, colocaremos la camita. Es recomendable que no esté en los dormitorios, a menos que queramos que el perro duerma con nosotros, cosa que no os recomiendo. Además, debemos ser firmes. Aunque lloriquee o ladre, no debemos permitir que duerma fuera del lugar que le hemos asignado para que se acostumbre. Si es un cachorro, puede que eche de menos a su mamá. Un truco para que se tranquilice puede ser pedir al criador que nos deje algún trozo de tela impregnado de su olor y envolver dentro un reloj analógico (de los que hacen tic-tac).

Puede que haya zonas de la casa en las que no queramos que entre. Si es así, hemos de dejarlo bien claro desde el primer momento y no hacer excepciones, porque los animales no entienden las decisiones arbitrarias. Sí o no, no os quedéis en medias tintas. Y lo mismo se aplica a los muebles (como el sofá o la cama) si no queremos que se suba.

Si es un cachorro, es muy posible que aún no tenga control de esfínteres suficiente para aguantar hasta la próxima salida. Además, si no está completamente vacunado, no debería salir, por lo que habrá que buscar un sitio en el que vayamos a permitirle realizar sus micciones y deposiciones. Allí colocaremos el papel de periódico, en cantidad suficiente y bastante extendido. Si podemos limitar su acceso a una sola habitación al principio, sería bueno empapelar todo el suelo, para que no se equivoque. Cuando haga sus cositas en el papel, le felicitaremos. Si se equivoca, diremos un enérgico "no", le llevaremos inmediatamente a los periódicos y, si llega a hacer algo en los papeles, le felicitaremos. Para evitar futuras confusiones, empaparemos un poco de papel en donde cometió el error y lo dejaremos donde queremos que haga sus necesidades y, eso sí, no restregaremos su nariz por encima del error, porque quiero que sepáis que eso no sirve para nada. Por otro lado, si hace sus necesidades fuera del lugar asignado, os aconsejo utilizar un limpiador al limón, que es un olor que suele desagradarles y, por tanto, aumentan las posibilidades de que no lo vuelva a hacer ahí.

La llegada a casa

El perro puede llegar a casa de nuestra propia mano, a través de una agencia de mensajería o quizá nos lo traiga el criador a casa. A mí las empresas de mensajería no me agradan mucho, porque, por muy bien que nos vendan sus servicios, para ellos nuestras mascotas son sólo carga, y como tal las trantan; así que os recomiendo que vayáis vosotros a buscar al perro, si no os lo pueden traer.

Si optamos por la mensajería, debemos informarnos bien cómo se va a realizar el transporte, cada cuánto le darán de comer, asegurarnos de que siempre tendrá agua disponible, que la zona de carga del vehículo esté climatizada... Y, por supuesto, qué pasará si el animal no se entrega en buenas condiciones o muere por el camino (bien sea por cuidados negligentes, bien porque se produzca un accidente durante el viaje).

Una vez en casa, le enseñaremos dónde están los periódicos, la comida y la camita. Le daremos tiempo para explorar tranquilo y, poco a poco, iremos presentándoselo a los miembros de la familia. Hay que hacer comprender a los niños que todo es nuevo para el animal y que no hay que sobresaltarlo.

Si hay otros animales en la casa, nunca los dejaremos solos al principio y daremos atenciones (mimos, cogerle en brazos...) al veterano, pero no al nuevo. Les dejaremos que se huelan y exploren y respetaremos las marcas de jerarquía que quiera hacer el veterano, siempre que sean razonables (podemos dejar a un perro que ya estaba en casa que le ponga una pata encima, pero no que orine por la casa). Si observamos cualquier tipo de acción violenta, los separaremos y regañaremos al agresor, sin premiar al otro. Para la mascota que lleva más tiempo en casa, puede ser dura la llegada del nuevo, así que no debemos permitir que se sienta desplazado.

Visita al veterinario

El día en que el perro llega a casa, ya ha tenido suficientes emociones como para añadir la primera visita al veterinario. Sin embargo, ésta no debe retrasarse más de 48 horas. Si no es al día siguiente, que sea el de después, pero no más. Es importante que comprobemos el estado de salud del animal al llegar y continuar su plan de vacunaciones y desparasitaciones, así como hacer seguimiento de cualquier tratamiento que el animal estuviera siguiendo cuando nos lo dieron.

Con estos sencillos consejos, podemos facilitar mucho el proceso de llegada y adaptación, tanto del perro a la casa, como de los miembros de la familia a su nuevo individuo. Espero que os sean de ayuda.

lunes, 1 de marzo de 2010

Adoptar un conejo

Hoy os voy a hablar de unas mascotas estupendas para aquellos que quieren un animal que pueda alternar entre una jaula y unos paseíllos por la casa: El conejo. Y, como nunca está de más hablar de adopción, vamos a ver dónde podríamos conseguir uno de estos maravillosos compañeros sin pasar por la tienda de animales.

Se suele hablar del conejo en genérico, pero lo cierto es que hay un gran número de razas: Enanos, cabeza de león, angora... Hay muchos tipos de conejos y, aunque todos requieren cuidados similares, también pueden variar en aspectos concretos como el tamaño de la jaula que necesitan, el número de cepillados, la cantidad de comida...

Los conejos son animales muy inteligentes y capaces de adaptarse a una gran variedad de dueños. A mí me gustan especialmente para los niños a partir de 5-6 años, porque, bajo la supervisión de sus padres, pueden responsabilizarse de prácticamente todos los cuidados de estos adorables animales. Sin embargo, no nos ceguemos por el hecho de que un niño quiera una mascota: El responsable último siempre es el adulto y, por tanto, quien debe garantizar que, si el niño falta a su responsabilidad, no sea a costa del pobre animalillo.

Hablamos de mascotas que pueden vivir entre 6 y 8 años, por lo que meterlo en casa "a ver qué pasa" no es una buena idea. Debemos asegurarnos de proporcionarle los cuidados necesarios para que tenga una vida longeva y feliz. Antes de decidirnos a tener uno, debemos sopesar el tiempo disponible, los costes que va a suponer, quién se va a ocupar de él, qué espacio vamos a poner a su disposición...

El primer paso es conseguir una jaula amplia, en la que el conejo tenga espacio suficiente para moverse, donde podamos delimitar bien un espacio para la comida y bebida, otro para el descanso y un tercero para las deposiciones. No olvidéis que muchas veces nos hacemos con un gazapo y que le queda tiempo de crecimiento, así que deberíamos calcular la jaula para su edad adulta, si no queremos tener que comprar una nueva jaula en poco tiempo.

Además, no debemos olvidar que el conejo necesita tener una buena cantidad de litera absorbente y limpia en la base de la jaula. El grosor debería estar por encima de los dos centímetros y habría que cambiárselo un par de veces por semana. Si quitamos la litera sucia y las heces a diario, podemos cambiarlo una vez a la semana, haciendo siempre una buena limpieza de la bandeja de la jaula con agua y jabón.

En cualquier caso, la jaula siempre tenderá a quedarse pequeña para el conejo a la hora de hacer ejercicio. Es bueno que lo saquemos con frecuencia, al menos un par de horas todos los días. Si tenemos jardín o patio, podemos aprovechar para que corretee un poco, siempre bajo nuestra supervisión y asegurándonos de que no hay ningún lugar por el que pueda escapar. Además, es importante estar pendiente de él, para evitar que mordisquee cables, con los que podría electrocutarse.

Hay gente que los pasea por la calle. A mí me asusta un poco, aunque reconozco que, con las precauciones necesarias, no tiene por qué haber ningún problema. Eso sí, siempre con arnés ajustable y correa.

Los conejos son rohedores y disfrutan mucho de todo tipo de vegetales. Existen en el mercado piensos comerciales sobre los que deberíamos basar su dieta. Sin embargo, es recomendable complementarla con fruta y hortalizas frescas. Por otro lado, cuando lo soltemos por casa o el jardín, debemos estar muy atentos para que no coma plantas decorativas que puedan ser tóxicas para él.

Un problema que debemos anticipar en estos bellos animales es el permanente crecimiento de sus dientes, que no se detiene en ningún momento de la vida. Por tanto, es esencial poner a su disposición mordedores en los que pueda desgastarlos. Si no se los ofrecemos, no deberemos extrañarnos si le pillamos mordisqueando los muebles de casa, porque morder cosas duras es para ellos una necesidad.

Todos los conejos deberían ser cepillados con frecuencia, especialmente los de pelo semilargo o largo. Es importante acostumbrarles desde pequeños para que luego no les resulte extraño. Si les bañamos, es preferible hacerlo con el buen tiempo y secarlos muy bien después, puesto que son muy sensibles a la temperatura y podrían enfermar.

Un aspecto que no debemos olvidar son las visitas veterinarias, con las que nos aseguraremos de que nuestra mascota esté en perfecto estado. Además, no deberíamos descartar la castración, especialmente cuando queramos que convivan ejemplares de distinto sexo juntos. Si no, nos pasaremos el día criando. En cualquier caso, es bueno también para los que viven solos o en compañía de otros de su sexo, porque evitamos que los machos marquen con la orina y prevenimos cánceres en las hembras.

Si crees que un conejo es la mascota que estás buscando, estás de enhorabuena. Existen bolsas de adopción como la de la Asociación Española de Amigos el Conejo, Animales en Adopción o Conejicos; en las que podrás encontrar gazapos y conejos que buscan una segunda oportunidad. La mayoría ya están habituados al trato con personas, niños y otros animales; además de que te darán toda la información necesaria para cuidar del mejor modo posible al nuevo miembro de la familia. Bien adoptes, bien compres, no dudes en preguntarles cualquier duda que tengas antes de hacerte con uno de estos estupendos animales.