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lunes, 9 de agosto de 2010

Adoptar un hurón

Los hurones son mascotas que se han popularizado mucho en los últimos años. Los hurones, contra lo que muchos creen, no son rohedores, sino mustélidos, lo que implica que están más cerca del perro o el gato que del conejo o el hámster. 

Se cree que empezaron a domesticarse hace unos 2.500 años para utilizarlos en la caza del conejo. En algunos países, como Australia, se siguen utilizando para este fin. En España, la caza con hurón está prohibida en muchas comunidades autónomas y en otras se permite de forma excepcional en caso de que la consejería correspondiente acredite una situación de plaga de conejos.


Sin embargo, hoy día, el uso más frecuente del hurón doméstico es como mascota, siendo la tercera mascota más popular en EstadosUnidos, por detrás de perros y gatos. 

Como siempre me gusta plantearos, si estás pensando en hacerte con un hurón, lo primero que tienes que hacer es echar cuentas, y no sólo económicas. Los hurones suelen vivir entre 5 y 8 años, pero pueden alcanzar incluso 10-12 años. Durante todo ese tiempo, serás responsable de la vida y bienestar de ese animalillo, por lo que no es una decisión que deba tomarse a la ligera.


Los hurones, a parte del precio del animal, si no decides adpotarlo, requieren una serie de gastos básicos: Alimentación específica para hurones (hay que evitar el alimento para gatos, por contener cereales que estos animales no digieren bien), una jaula amplia, cepillo para el pelo, juguetes, visitas al veterinario... El coste de un hurón se parecerá bastante al de un gato, una vez hecho el desembolso inicial y teniendo en cuenta que consumen menos comida por ejemplar. Sin embargo, es importante saber que es muy recomendable tener más de un hurón, si se elije este tipo de mascota, ya que son animales muy sociables y llevan bastante mal estar solos. 


Adoptar un hurón no siempre es fácil, porque en España no hay muchas asociaciones que se especialicen en la adopción de hurones. Además, existe una gran demanda para este tipo de mascotas en adopción, por lo que puede costarte un poco hacerte con tu mascota por esta vía. No obstante, que no sea tan fácil como adoptar un perro o un gato (que en el fondo son buenas noticias porque implica que hay menos hurones abandonados), no significa que sea imposible.

La mejor forma de conseguir un hurón en adopción suele ser a través de una persona que, por las razones que sea, ya no pueda hacerse cargo de su mascota. En Huroncetes y Huronadictos.com, podéis encontrar personas que buscan hogar para sus mascotas. Casi siempre te hacen firmar el contrato de adopción y requieren que estés dispuesto a aceptar un seguimiento del animal que, como sabéis, es lo lógico y lo que debemos esperar cuando nuestra elección es adoptar un animal.


También puedes contactar con SOSHurones, Asociación Protectora de Hurones que intenta dar respuesta a los problemas que está ocasionando el creciente número de personas que tienen un hurón en casa, algunas de las cuales acaban abandonándolos. Para adoptar uno de los hurones que tienen en acogida, tendrás que rellenar un formulario o llamarles por teléfono. Exigen contrato de adopción, seguimiento y compromiso de esterilización (si el animal no está esterilizado todavía). Así mismo, prohiben (como es lógico) la desungulación (quitar las uñas mediante técnica quirúrgica que deja graves secuelas en el animal) como parte del contrato de adopción. Así mismo, el adoptante debe hacer frente a los gastos veterinarios que haya ocasionado el animal a la asociación (que la asociación justificará adecuadamente mediante facturas); ó 30 € en concepto de tramitación, en caso de que el animal tuviera todas las actuaciones veterinarias en regla cuando les fue entregado.

Otra opción puede ser poner un anuncio en alguna página web especializada, aunque esa vía suele ofrecer menos nivel de éxito en lo que a encontrar un hurón se refiere, que realizar una búsqueda activa. No obstante, si quieres aumentar tus posibilidades, puede ser un método más, y todo suma.


lunes, 19 de abril de 2010

Peces para principiantes


Muchos piensan que los peces son mascotas sosas y sin interés, pero nada más lejos de la realidad. Observarlos y cuidarlos puede ofrecer grandes satisfacciones a aquellos dispuestos a poner una pecera en su vida. La gran variedad de peces y peceras permite que estos animales estén al alcance de cualquier aficionado, siempre y cuando se informe bien y esté dispuesto a dedicarles tiempo y cuidados. 

En esta entrada, voy a hablar de cinco variedades de peces especialmente fáciles de cuidar, para aquellos que se estén planteando introducirse en este apasionante mundo con buen pie. En cualquier caso, acércate a una tienda especializada de confianza y consulta sin miedo sobre el mundo de la acuarofilia, para informarte de forma más precisa sobre la especie que más te conviene.
Guppy

De la familia de los pecílidos, estos pececillos caribeños destacan por su gran facilidad para reproducirse en cautividad, ya que son viviparos y sus crías no sufren los riesgos de una fase embrionaria dentro de un huevo expuesto a predadores. 


Son peces de agua salada y ligeramente alcalina. La temperatura ideal de la misma ronda los 18-27 ºC.

Su alimentación es omnivora, por lo que tendremos que ofrecerles alimento vivo (pulgas de agua, larvas de mosquito...) y también plantas (algas, espinacas...). Su dieta debe ser equilibrada y ligeramente más carnívora durante su "infancia". 

Son peces sociales y, si les ofreces la oportunidad, es muy posible que se reproduzcan, así que prepárate, porque estos pequeñuelos pueden llenarte la pecera de chiquitajos (hasta 40 crías por puesta) tras 4 semanas de gestación. Además, aunque separes a los machos, las hembras pueden haber almacenado su semen y criar "misteriosamente" cuando no lo esperabas. No obstante, es un falso mito que estos pececillos cambien de sexo, aunque pueden tener una madurez sexual tardía o alteraciones físicas que nos llamen a engaño.

Platy


Es el típico pez de acuario. Proviene de la zona meridional de Méjico y aguas septentrionales de Guatemala y Honduras.

Son peces omnívoros, que disfrutan comiendo pequeños insectos, mariscos, algas... Lo mejor es ofrecerles una alimentación variada.

La temperatura recomendable del agua sería sobre los 20-27 ºC, siendo esta más bien dura y con un Ph neutro. Además, es muy recomendable que en el acuario haya abundancia de plantas, especialmente si vamos a criar.

Son peces sociables que pueden convivir con otras especies pacíficas. Se suele recomendar introducir varias hembras por macho. 

Si quieres criar, es recomendable separar la zona en la que se realizará la puesta y colocar abundantes plantas en ella, para que las crías puedan esconderse, porque, aunque son ovovivíparos, (mantienen los huevos dentro hasta que eclosionan), las propias madres podrían comerse a las crías, de las que se desentienden una vez paridas. 

Barbus


Existen distintos tipos de barbus: tetrazona, cereza, freantus... Cada uno es de una zona distinta, pero con mucho en común, entre otras cosas que es sencillo cuidar de ellos en un acuario.

Son peces omnívoros, que pueden llegar a atacar a otros peces, especialmente sus aletas. Por ello, es recomendable tener cuidado con las variedades que introducimos en el acuario con ellos. Además, pueden ser agresivos si no se encuentran en cardumen (banco de peces). 

El agua ideal dependerá de la variedad, aunque casi todos pueden vivir en aguas moderadamente ácidas o alcalinas, a temperaturas de entre 20 y 26 ºC. En cualquier caso, no se suele recomendar que el agua sobrepase los 12º de dureza. 

No es difícil criar con ellos, aunque sean peces ovíparos. Eso sí, deberemos ofrecerles un buen lecho de plantas en las que puedan depositar sus huevos si queremos que tengan descendencia. Un aspecto importante a tener en cuenta en este caso es que no se recomienda criar en peceras con otras variedades de peces. En mi gimnasio, tenían una pecera variada y, cuando criaron con sus barbus, las crías se comieron todos los peces que no eran de su especie. 

Trichos

Los trichos son peces asiáticos, de los que también existe un cierto número de variedades, como el leeri o el trichopterus. 


Se adaptan bien a aguar ligeramente ácidas o alcalinas, que se encuentre a unos 20-24 ºC. Además, puede soportar aguas de dureza entre 35-40º, según la variedad. 

Como todos los anteriores, son peces omnívoros, que disfrutarán de buena salud si les ofrecemos una dieta variada. 

Prefieren vivir en parejas y necesitan un acuario con especies tranquilas, como lo son ellos mismos. Además, gustan de compartir acuario con otros peces de su especie, a parte de su pareja. 

Si quieres criar, es recomendable que pongas plantas flotantes, donde el macho preparará un nido de burbujas, en el que protejerá sus huevos, incluso de su propia madre. Cuando nazcan los alevines, sepáralos, para que los otros peces del acuario no den buena cuenta de ellos. 

Cebritas

Estos pececillos son muy agradecidos para los principiantes y se trata de la especie ovípara que cría con mayor facilidad. 

Es importante tener en cuenta que son peces sociales y no deben tenerse menos de 8-10 ejemplares en el acuario. Es difícil diferenciar machos de hembras, si no somos expertos, así que podemos pedir ayuda a nuestro vendedor de confianza para que nos enseñe a distinguirlos. Por otro lado, conviven bien con otras especies, siempre que sean pacíficas. 


Son omnívoros y, aunque se adaptan a los piensos para peces, agradecerán algo de comida viva de vez en cuando.

El agua ideal oscila en temperaturas entre los 18 y los 25 ºC, es ligeramente alcalina y de dureza media tirando a alta. Además, agradecen que el agua sea salobre, por lo que podemos disolver 1 gramo de sal gorda por litro de agua de la pecera. 

Si quieres criar, separa un número abundante de machos y hembras (preferiblemente doble de los primero que de las segundas) en una pecera pequeña con filtro y termostato. El fondo ideal tendrá 2-3 cm de bolas de vidrio. Alimenta a los peces con comida viva y mantenlos en la pecera 48 horas, antes de devolverlos a la pecera de los adultos. Cubre la pecera con una cartulina negra, que dejaremos cerca de una semana, antes de retirarla de forma progresiva (deberíamos tardar un par de días en el proceso). Lo ideal es alimentar a los alevines con comida viva. 

lunes, 15 de marzo de 2010

Y también rugen

Hoy voy a compartir con vosotros una historia que posiblemente conocéis, pero sobre la que quiero reflexionar. Me refiero a la historia de Christian, el león que, en el año 1969, fue comprando en Harrods (Londres) por John Rendall y Anthony Ace, dos autralianos que compartían piso.

Es importante comentar que estas personas compraron legalmente al animal, que pertenecía a la 5ª generación de leones criados en cautividad.

Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que, aunque lo querían mucho, lo mejor para el león no sería compartir piso con ellos. Lo sacaban a pasear, jugaban con él..., pero era un animal que prometía crecer hasta hacerse enorme y que podría llegar a tener problemas (y dárselos a ellos).

En un acto de responsabilidad, se informaron sobre las opciones que tenían y oyeron hablar de un tal George Adamson, un experto que había reintroducido leones en la sabana africana con éxito. Contactaron con él y, aunque entrañaba cierto riesgo, dado que era un león criado en cautividad (lo que podía llegar a costarle la vida si iba mal); decidieron que lo mejor para su leonino amigo era intentar que se convirtiera en un león salvaje.

La reintroducción fue satisfactoria y, un año después (1972), sus antiguos dueños quisieron visitarlo. El problema era que Christian ya era un león salvaje, que vivía con su propia manada, y les informaron que debían tener cuiadado, porque no les reconocería. No obstante, fueron a verlo y esto es lo que pasó:


En 1973, Rendall volvió a visitarlo, y ésa fue la última vez que lo vieron. Tenía su propia manada, sus propios cachorros y era todo lo que un león podría desear en esta vida.

No voy a criticar a quienes tienen animales exóticos en casa (siempre que hayan sido criados en cautividad y tengan todos sus papeles y controles veterinarios en regla), pero creo que merece la pena pararse a pensar en esto: ¿De verdad es más feliz conmigo de lo que sería en su hábitat natural?

Esta es la última foto de Christian, con Adamson, cuando ya era adulto.

Y reitero lo del "hábitat narual". Es un error soltar un animal en un hábitat que no es el suyo, porque corre un importante riesgo de no adaptarse, pero, si se adapta, es aún peor, porque puede desequilibrar el ecosistema. Si no, que se lo pregunten a los australianos, que han ido introduciendo distintos tipos de especies a lo largo del tiempo y todas y cada una de ellas se han convertido en un problema y una amenaza al ecosistema.

Los que liberan animales en entornos naturales que no les corresponden, son terroristas ecológicos y merecen ser perseguidos por un atentado contra la naturaleza, tanto los que los abandonan, como los que, afirmando ser amigos de los animales, realizan sueltas indiscriminadas.