martes, 14 de septiembre de 2010

Aviso: ¡No hemos cerrado!

Sé que llevo tiempo sin escribir. Entre las vacaciones y el proyecto de fin de máster estoy hasta el cuello. Espero retomar las publicaciones después del día 27 de septiembre. Gracias por vuestra comprensión.

lunes, 16 de agosto de 2010

Identificación y vacunación obligatorias


Las comunidades autónomas y las agrupaciones municipales tienen el buen hábito de promover campañas anuales de identificación y vacunación, facilitando a los ciudadanos el cumplimiento de la ley en relación a sus animales de compañía. 

Las campañas de identificación y vacunación consisten en un concierto entre las administraciones públicas y distintos veterinarios para que, durante el plazo concertado, realicen procesos de identificación y vacunación a un precio rebajado. De este modo, podemos cumplir con nuestra responsabilidad a un precio más ajustado del habitual. 

En España, todos los perros y gatos tienen que estar identificados mediante mibrochip subcutáneo. El procedimiento consiste en introducir un chip pequeñísimo bajo su piel mediante un artilugio que tiene en el animal un impacto muy similar al pinchazo de una vacuna. Mediante un lector especial, los veterinarios y personal de identificación de animales pueden averiguar el número de microchip de nuestra mascota. Ese número debe ser reportado a la base de datos general, junto con los datos del dueño, labor que también realiza el veterinario al instalarlo. De este modo, si alguna vez perdemos a nuestra mascota y alguien la encuentra, podrá encontrarnos fácilmente para que podamos recuperar al animal. También puede servir para demostrar la propiedad del animal en caso de robo. 

Aquí tenéis un microchip junto a un grano de arroz

La vacuna básica que todos los perros deben llevar es la de la rabia. Para los gatos no es obligatoria en todas las comunidades autónomas, aunque lo es siempre que se quiera viajar fuera de España con el animal. En cualquier caso, todas las comunidades incluyen a los gatos en sus campañas, sea o no obligatoria la vacuna. Si tienes la oportunidad, ¿por qué no hacerlo? 

Hay otros animales, como los hurones, que también son frecuentemente identificados mediante microchip, aunque en su caso no es obligatorio y no entran dentro del alcance de estas campañas. No obstante, podría ser interesante que los grupos de amantes de estos animales hicieran presión social para convertir en obligatorio el procedimiento, así como para que fueran contemplados dentro de este tipo de campañas. 


Si quieres más información sobre cuándo y dónde puedes beneficiarte de este tipo de campañas, no dudes en contactar con la consejería de sanidad de tu comunidad autónoma. Así mismo, es posible que tu veterinario pueda darte algo de información al respecto, aunque si no forma parte de la red de veterinarios adscritos al convenio, puede que no te facilite la información con toda la transparencia que sería deseable. 

lunes, 9 de agosto de 2010

Adoptar un hurón

Los hurones son mascotas que se han popularizado mucho en los últimos años. Los hurones, contra lo que muchos creen, no son rohedores, sino mustélidos, lo que implica que están más cerca del perro o el gato que del conejo o el hámster. 

Se cree que empezaron a domesticarse hace unos 2.500 años para utilizarlos en la caza del conejo. En algunos países, como Australia, se siguen utilizando para este fin. En España, la caza con hurón está prohibida en muchas comunidades autónomas y en otras se permite de forma excepcional en caso de que la consejería correspondiente acredite una situación de plaga de conejos.


Sin embargo, hoy día, el uso más frecuente del hurón doméstico es como mascota, siendo la tercera mascota más popular en EstadosUnidos, por detrás de perros y gatos. 

Como siempre me gusta plantearos, si estás pensando en hacerte con un hurón, lo primero que tienes que hacer es echar cuentas, y no sólo económicas. Los hurones suelen vivir entre 5 y 8 años, pero pueden alcanzar incluso 10-12 años. Durante todo ese tiempo, serás responsable de la vida y bienestar de ese animalillo, por lo que no es una decisión que deba tomarse a la ligera.


Los hurones, a parte del precio del animal, si no decides adpotarlo, requieren una serie de gastos básicos: Alimentación específica para hurones (hay que evitar el alimento para gatos, por contener cereales que estos animales no digieren bien), una jaula amplia, cepillo para el pelo, juguetes, visitas al veterinario... El coste de un hurón se parecerá bastante al de un gato, una vez hecho el desembolso inicial y teniendo en cuenta que consumen menos comida por ejemplar. Sin embargo, es importante saber que es muy recomendable tener más de un hurón, si se elije este tipo de mascota, ya que son animales muy sociables y llevan bastante mal estar solos. 


Adoptar un hurón no siempre es fácil, porque en España no hay muchas asociaciones que se especialicen en la adopción de hurones. Además, existe una gran demanda para este tipo de mascotas en adopción, por lo que puede costarte un poco hacerte con tu mascota por esta vía. No obstante, que no sea tan fácil como adoptar un perro o un gato (que en el fondo son buenas noticias porque implica que hay menos hurones abandonados), no significa que sea imposible.

La mejor forma de conseguir un hurón en adopción suele ser a través de una persona que, por las razones que sea, ya no pueda hacerse cargo de su mascota. En Huroncetes y Huronadictos.com, podéis encontrar personas que buscan hogar para sus mascotas. Casi siempre te hacen firmar el contrato de adopción y requieren que estés dispuesto a aceptar un seguimiento del animal que, como sabéis, es lo lógico y lo que debemos esperar cuando nuestra elección es adoptar un animal.


También puedes contactar con SOSHurones, Asociación Protectora de Hurones que intenta dar respuesta a los problemas que está ocasionando el creciente número de personas que tienen un hurón en casa, algunas de las cuales acaban abandonándolos. Para adoptar uno de los hurones que tienen en acogida, tendrás que rellenar un formulario o llamarles por teléfono. Exigen contrato de adopción, seguimiento y compromiso de esterilización (si el animal no está esterilizado todavía). Así mismo, prohiben (como es lógico) la desungulación (quitar las uñas mediante técnica quirúrgica que deja graves secuelas en el animal) como parte del contrato de adopción. Así mismo, el adoptante debe hacer frente a los gastos veterinarios que haya ocasionado el animal a la asociación (que la asociación justificará adecuadamente mediante facturas); ó 30 € en concepto de tramitación, en caso de que el animal tuviera todas las actuaciones veterinarias en regla cuando les fue entregado.

Otra opción puede ser poner un anuncio en alguna página web especializada, aunque esa vía suele ofrecer menos nivel de éxito en lo que a encontrar un hurón se refiere, que realizar una búsqueda activa. No obstante, si quieres aumentar tus posibilidades, puede ser un método más, y todo suma.


lunes, 2 de agosto de 2010

Normativa sobre animales de compañía


No todo el mundo tiene la misma tolerancia a los animales domésticos y podemos encontrarnos con que uno de nuestros vecinos encuentra la existencia de nuestra mascota como una molestia insoportable. Es mejor que no le demos razones para encontrarnos las cosquillas. Casi todas las normativas hablan sobre ruido, prohiben la tenencia de perros en terrazas por la noche, nos exigen ceder el ascensor a cualquier otro vecino (aunque llegue más tarde) y esperar al siguiente, obligan a recoger las deposiciones de nuestra mascota...



Las normativas sobre animales de compañía son competencia de los ayuntamientos, por lo que, si vamos a hacernos con una mascota o vamos a cambiar de domicilio (con cambio de municipio) deberíamos informarnos sobre la normativa municipal para estar al día sobre nuestras responsabilidades.

En realidad, casi todas las normativas son muy parecidas, haciendo siempre incapié en las responsabilidades de los dueños, explicando qué se considera maltrato y abandono, especificando cuándo, dónde y cómo podemos pasear a nuestras mascotas, obligaciones sanitarias... Es importante conocer estas normativas, porque nos aportan información relevante que nos ayudará a facilitar la convivencia con nuestros vecinos.


Casi todas las normativas se centran especialmente en perros y gatos, por ser los animales que más frecuentemente interactúan, no sólo con sus dueños, sino también con sus vecinos. Es frecuente que, por ejemplo, haya horarios en los que podemos llevar a nuestro perro suelto por el parque (casi siempre de noche) y que pueden cambiar por épocas del año. Es importante tener este tipo de datos, pues pueden ahorrarnos problemas con otras personas, e incluso alguna multa.

Muchas normativas incluyen alguna referencia a las razas de perros peligrosos. Generalmente, para poder poseer y pasear a este tipo de perros es necesaria una licencia y cumplir algunas normas relacionadas con correas y bozales. Si te gusta este tipo de perros, es importante saber que la licencia debes sacarla antes de adquirir el animal y que ninguna persona que no posea dicha licencia podrá dar un paseo a tu perro. Si todos los miembros de la familia van a tener que sacar de paseo al animal en alguna ocasión, todos deben poseer dicha licencia.


Todas las normativas exigen la identificación del animal, generalmente mediante microchip. También indican qué vacunas debe llevar nuestra mascota como mínimo. Nuestro veterinario no suele explicarnos la normativa, porque solemos vacunar a nuestros animales, no por cumplir la ley, sino por prevenir enfermedades en nuestra mascota. Sin embargo, nunca está de más hasta dónde llega el mínimo obligatorio.En general, la rabia es obligatoria para los perros en todas partes, aunque para los gatos no siempre lo es. Eso sí, si queremos salir al extranjero con nuestra mascota, también tendremos que tener en cuenta la normativa europea y la del país de destino.


Mi consejo es que busquéis en la página de vuestro ayuntamiento o a que vayas al consistorio a buscar una copia de la normativa municipal. El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento, así que más vale que sepamos qué podemos y qué no debemos hacer, porque no sólo podemos acabar teniendo un problema con el vecino, sino también con la justicia. Y recordad, hay conductas que no sólo pueden llevar a multas millonarias (de las antiguas pesetas, eso sí), sino también a penas de cárcel.

lunes, 19 de julio de 2010

Hamsters (I)


Los hámsters son pequeños rohedores que forman parte de la vida de muchas personas a lo largo y ancho del mundo, con un lugar privilegiado cerca de los niños. Su éxito radica en que son fáciles de cuidar, ocupan poco espacio y viven en sus jaulas o terrarios, por lo que no suelen causar desperfectos en la casa.

Hoy voy a hablaros de cómo elegir y qué cosas básicas adquirir para iniciar nuestra nueva vida con un rohedor en ella.

Como siempre os digo, lo primero es pararse a pensar y echar cuentas. Los hámster pueden vivir entre 1'5 y 3 años, habiendo casos que llegan hasta los 4. Sus gastos se reducen a un saco de pienso y otro de serrín, en función de la necesidad. Un mordedor ocasional y alguna chuchería tampoco serán motivo de un gran desembolso. En realidad, lo más caro es el arranque: La jaula, los juguetes, el propio hámster... También puede que en algún momento necesites llevarlo al veterinario y, sin duda alguna, será el desembolso más importante que harás, si llega el caso.


Una vez decidido que queremos un hámster, debemos decidir qué tipo de hámster queremos (hay 17 variedades diferentes), si queremos tener más de uno, si vamos a criar con ellos... Y, por supuesto, si vamos a criar, habrá que tener claro qué vamos a hacer con las crías que tengamos.

Entre las distintas variedades, una de las primeras preguntas es si buscamos un hámster "grande" o "enano".

El más popular de los "grandes" es el hámster sirio o dorado. Es el que yo recomendaría a quien esté pensando en ponerlo en manos de un niño, ya que su tamaño un poco mayor permite una mejor manipulación y hace que sea ligeramente más resistente a las travesuras de los pequeños que las variedades enanas. 

Entre los "enanos", los más famosos son los rusos y los chinos. Son fáciles de encontrar en cualquier tienda de animales y se adaptan mejor a jaulas más pequeñas. 

Si queremos tener más de uno, hemos de saber que los hámsters son animales territoriales y que es muy probable que cada uno de ellos necesite su propio espacio dentro de la jaula. Esto será especialmente importante si tenemos más de un hámster del mismo sexo, aunque también puede pasar aunque sean macho y hembra. 

Si tenemos un macho y una hembra en la misma jaula, debemos prepararnos para tener un montón de crías. Los hámsters son muy prolíficos y, si no hemos previsto que vamos a hacer con las crías, podemos acabar teniendo problemas. 


En todo caso, si vamos a criar, lo mejor es tener dos jaulas, una para el macho y otra para la hembra, de modo que sólo los juntemos cuando queramos que se reproduzcan. Es importante tener en cuenta que el macho NUNCA se debe introducir en la jaula de la hembra, sino al revés. Las hembras son especialmente territoriales y lo normal será que ataquen al macho si entra dentro de su espacio vital, pudiendo llegar a matarlo. En cambio, si introducimos a la hembra en la jaula del macho, éste la cortejará y se apareará con ella. 


Otro aspecto importante es que, una vez embarazada, es recomendable poner a la hembra en su propia jaula, en la que tendrá a sus retoños. Esta jaula debe ser amplia, pues no es raro que, a falta de espacio para todos, la propia madre devore a sus crías. Sin embargo, este comportamiento es mucho más frecuente entre los machos, de ahí que sea mejor tenerlos separados. 

Los dientes de los hámsters crecen toda la vida, así que es imprescindible que pongamos mordedores a su alcance, para que no acaben lesionándose con su propios dientes. En las tiendas de animales, venden una gran variedad de juguetes que responden a este fin. 

Así mismo, a los hámsters les gusta dormir a cubierto. Sería bueno que tuvieran un espacio donde esconderse para descansar. Sin embargo, debe ser un espacio al que nosotros podamos acceder fácilmente para limpiarlo, porque, aunque los hámsters son muy limpios y no harán sus necesidades donde duermen, sí esconderan cosas, especialmente comida, que podría estropearse si no la eliminamos de vez en cuando. 

Otro elemento necesario para todo hámster es un lugar donde hacer ejercicio. Su metabolismo está mucho más acelerado que el nuestro y necesitan desfogarse a diario. La típica rueda siempre será bien recibida, aunque también podemos añadir laberintos de túneles o comprar una de esas bolas con las que el hámster corretea por la casa. 

La alimentación del hámster ha de basarse principalmente en frutos secos y semillas. Existen preparados comerciales que llevan todos los elementos básicos que necesita. Sin embargo, si queremos que nuestro hámster esté bien sano, es importante ofrecerle fruta fresca con frecuencia. Disfrutan mucho de las manzanas, peras, melocotones... Evita las frutas con mucho azúcar, como las cerezas y los plátanos. Hay quien les da lechuga y quien no. Si se la das, fíjate en que no le produzca diarrea y, si es así, deja de dársela. 


Como ya he dicho, los hámsters son animales muy limpios, pero eso no significa que nos podamos dormir en los laureles. El hámster elegirá un lugar de la jaula para hacer sus deposiciones, cuyo serrín sería bueno que elimináramos cada día, reponiéndolo por otro limpio. Así mismo, una limpieza a fondo de la jaula al menos una vez por semana será indispensable. Dado que los hámsters alamcenan comida, es importante controlar cuánta comida tienen acumulada. Si está en buenas condiciones, podemos dejársela, pero hemos de tener cuidado para que no se les estropee. Si ves que han acumulado demasiada, puedes reducir o eliminar algunas comidas, de modo que les obligues a tirar de la despensa. Ante la duda, tira también lo que tienen almacenado, ya almacenarán más...

Finalmente, no hay que olvidar que el hámster es un animal nocturno. Pasará todo el día durmiendo y se levantará al atardecer. Eso significa que debería estar en un lugar tranquilo de la casa durante el día y fuera de los dormitorios durante la noche, porque es cuando más ruido hará.


Si te has decidido por uno de estos pequeñuelos, felicidades. Disfrútalo mucho. 

lunes, 28 de junio de 2010

Mascotas para niños (III): Quiero un poni


Muchos niños se sienten atraídos por los animales y la idea de montar a caballos les resulta muy alagüeña. No son pocos los que, después de un breve contacto con uno de estos equinos, desea seguir relacionándose con ellos.

La monta es una actividad física muy interesante, ya que aporta, además del ejercicio físico, un componente de relación hombre-animal que ha mostrado ser muy positiva en muchos estudios. De hecho, con frecuencia se utilizan caballos y ponis en programas de terapia para niños con problemas de socialización (autistas), cognitivos y motrices, por el gran aliciente que suponen para ellos. Tampoco es raro que se utilicen en terapia de adultos, especialmente para personas con algún tipo de dependencia o adicción.

Sin embargo, el mejor modo de acercarse a este mundo que tantos beneficios puede reportar a nuestros hijos no suele ser comprar un caballo y meterlo en el jardín, ni siquiera en una cuadra. A continuación, sugiero algunos pasos que pueden ser de ayuda para los que quieran poner a sus hijos en relación con un nuevo amigo equino.

1.Acercarse al mundo de los equinos


Si nuestro hijo aún es pequeño, no es recomendable empezar montando un caballo, que es un animal muy grande y bastante imponente. La mayor parte de los centro hípicos tienen escuelas infantiles en las que los niños empiezan montando ponis (que nos dejan de ser caballos de hasta 1'5 m.), mucho más adecuados a su tamaño y, con frecuencia, de carácter tranquilo en comparación con muchos de sus hermanos mayores.

Si nuestro hijo es más mayor (a partir de 10-12 años), el propio centro hípico nos sugerirá que empiece a montar caballos directamente. En este sentido, es bueno dejarse aconsejar por los profesionales, que conocen bien a sus animales y tienen experiencia en este campo.


En cualquier caso, es bueno que el niño tienda a montar siempre el mismo animal, para que se genere un vínculo de confianza entre ambos. Llevarle algún azucarillo o una manzana para dárselo al final de la clase (siempre con permiso del profesor) puede ser una experiencia agradable para nuestro hijo y su amigo equino. Además, a partir de cierta edad, sería bueno que enseñaran a nuestro hijo, no sólo a montar, sino también a bañar, cepillar y cuidar a su amigo de cuatro patas.

2. Echar cuentas

Si nuestro hijo disfruta montando a caballo, no será extraño que acabe pidiéndonos uno. Esto será especialmente imperante para él si en algún momento tiene la oportunidad de comenzar a competir en salto o doma.

No obstante, hay que tener las cosas muy claras a la hora de hacerse con un animal y, en este caso, la situación es especialemnte importante, porque los gastos que acarrea un equino van más allá de un saco de pienso y alguna visita ocasional al veterinario del barrio.

Los caballos y los ponis requieren una serie de cuidados específicos que deben proporcionarse a diario, incluida la necesidad de ser montados para no volverse agrestes. Si tenemos una finca en la que pueda vivir nuestro amigo, habrá que proporcionarle un techado, comida extra en las épocas de escasez natural, vigilar que no haya plantas venenosas, sitios en los que pueda lesionarse y proporcinarle agua limpia y fresca. Además, tendremos que ver cómo vamos a hacer para protegerle del frío y el calor extremos. A todo esto habrá que añadir los cuidados necesarios de su pelo, así como de su salud.


Si no tenemos una finca, tendremos que contratar un espacio en el que pueda vivir, probablemente un box en un picadero. Es mucho más cómodo, puesto que podemos contratar un paquete de servicios que incluyan que algún mozo esté pendiente de que nuestra mascota, proporcionándole alimentos y cuidados. Sin embargo, esta opción suele ser mucho más cara.

En todos los casos, lo importante es hacer cuentas y asegurarse de que estamos dispuestos a pagar esa cantidad de dinero por tener un animal al que poder montar. Y también hay que pensar que, si no montamos con frecuencia, igual no tiene sentido realizar este tipo de gasto.

3. Elegir el animal

Una vez decidido que vamos a comprar un equino y dónde y cómo lo vamos a mantener, es importante tener en cuenta que la elección del mismo no es trivial.

Si nuestro hijo es muy pequeño, puede ser interesante comprarle un poni, pero tenemos que tener en cuenta que, tarde o temprano, se le quedará pequeño. En ese momento, ¿qué vamos a hacer con el animal que ya tenemos? ¿Vamos a comprar otro?


En cualquier caso, el animal que compremos debe ser acorde, no sólo a la edad de nuestro hijo, sino también a su dominio de la monta (un animal tranquilo siempre es mejor apuesta para un niño), al tipo de actividad que quiere realizar (montar por el campo, saltos, doma...) y al presupuesto de que disponemos (el precio de los caballos puede variar muchísimo de un ejemplar a otro). También es importante tener en cuenta qué edad queremos que tenga el animal, puesto que eso nos dará una idea del tiempo de vida que le queda y de las posibles necesidades específicas que pueda tener cuando empiece a tener achaques.

Es importante que contemos con el asesoramiento de un especialista que no esté metido en la transacción. Es difícil que nosotros sepamos valorar adecuadamente el ejemplar que nos enseñan y, por tanto, es fácil que nos cuelen algún gol. Además, no compres nunca si hacer pasar al caballo/poni por un veterinario. El vendedor puede exigir que la revisión salga de tu bolsillo, pero bien merece la pena hacer esa inversión para no tener sustos luego.

lunes, 7 de junio de 2010

Gatos y embarazo


Es frecuente encontrar en los periódicos y servicios de anuncios por palabras personas que buscan activamente deshacerse de un gato porque han quedado embarazadas. Eso en los mejores casos, el embarazo de la dueña, manda a la calle a mucho gatos todos los años. Este comportamiento suele responder a una recomendación médica algo temeraria: ¿Está usted embarazada y tiene gato? Sáquelo de casa. 

Esta recomendación médica suele provenir de una exageración respecto del riesgo real que supone tener un gato durante el embarazo. 

Existe una enfermedad llamada toxoplasmosis que es totalmente inocua si se contrae en cualquier momento de la vida, excepto si tu madre la contrae mientras está embarazada de ti. En caso de que una mujer embarazada la desarrolle, puede afectar al embrión, generando distintos tipos de disfunciones que acaben suponiendo algún tipo de limitación física, perceptiva o cognitiva en el niño (que será más grave cuantas menos semanas de embarazo hayan pasado). Sin embargo, el gato, aunque en escenarios muy concretos puede transmitir la enfermedad, no es el agente principal que lo transmite. 

La mayor parte de las mujeres que contraen la enfermedad lo hacen a través de alimentos mal cocinados (especialmente carnes), mal lavados (ensaladas, frutas, verduras...) y falta de higiene (no lavarse adecuadamente las manos antes de manipular alimentos y comer). Es en esta última vía en la que nuestro amigo felino puede tener algo que ver en la transmisión de la enfermedad. 

Lo primero que tenemos que saber es que sólo los gatos portadores del la enfermedad (un 20% de la población, que generalmente son callejeros) pueden transmitirla. Si nuestro gato no es portador de la enfermedad, no entrañará ningún riesgo para nosotros. Para saber si es portador, lo más sencillo es acercarnos a nuestra clínica veterinaria de confianza y pedir que le hagan un análisis de sangre. En un par de días sabremos cuánto debemos preocuparnos y el propio veterinario podrá orientarnos sobre prevención de la enfermedad, tanto para nosotras, como para nuestros gatos. 

Si nuestro gato es portador, hay que tener en cuenta que la enfermedad sólo la transmite si ingerimos sus heces. Por tanto, es recomendable que otra persona distinta de la mujer embaraza cambie el arenero del gato y que ella se lave bien las manos después de jugar con el gato y antes de manipular comida o comer.

Estas sencillas medidas pueden impedir que nuestro amigo se convierta en un riesgo para nuestro hijo. Sin embargo, habrá mujeres que, temerosas de correr el más mínimo riesgo con respecto a su bebé (que es completamente respetable) prefieran alejar al gato durante el embarazo. Dado que el tiempo de riesgo es limitado (9 meses por hijo), no sería descartable buscar a alguien que pudiera cuidarnos al gato en ese periodo de tiempo, ya que el niño nacido (especialmente si mama) estará en disposición de hacer frente a la enfermedad sin secuenlas, si acaso se contagiara. 

Si decides deshacerte definitivamente del gato, por favor, no lo abandones. Busca un nuevo hogar para él o ponte en contacto con alguna asociación que pueda ayudarte.