jueves, 2 de diciembre de 2010

Regalos de Navidad


Se acercan las fechas en las que la venta de mascotas alcanza su punto álgido del año. En efecto, me refiero a la Navidad. 

Dentro de unos meses, los animalitos regalados en estas fechas empezarán a aparecer por las calles de nuestras ciudades, en el monte, atropellados en una cuneta... Triste final para un regalo que se había hecho y, probablemente recibido, con mucha ilusión.

Muchos dicen que no se deben regalar mascotas, y parte de razón tienen, aunque hay formas y formas de regalar un animalillo a uno de nuestros seres queridos. Para mí, el mejor regalo de Reyes que he tenido llegó a mis 17 años, era un golden retriever y podéis verlo en el banner de mi página. 

Regalar una mascota supone una responsabilidad compartida entre quien regala y quien recibe, por lo que voy a plantearos las claves para que este regalo no se convierta en un problema, ni para sus nuevos dueños, ni para sí misma, ni para la sociedad. 

1. Asegúrate de que es el regalo adecuado

Puede parecer una tontería, pero muchas veces regalamos lo que a nosotros nos haría ilusión, en vez de lo que la otra persona desea. Cuando eso se traduce en unos guantes nuevos que no van a llegar a estrenarse, no es tan grave; pero cuando estamos poniendo la vida de un animal en manos de otra persona, la cosa se pone seria. Si una mascota no es lo que más ilusión va a hacer a esa persona, ¿por qué regalársela? Seguro que encuentras otro regalo mejor. 


2. Averigua qué opinan las personas con las que vive

Recuerdo que una amiga nuestra quería un gatito y, cuando se fue a vivir con su novio, pensamos que sería buena idea regalárselo. Por tanto, llamamos a su novio para preguntarle qué le parecía y nos dijo que ni lo pensáramos, que él no quería un gato. 

Es una anécdota, pero pasa con frecuencia. Igual una mascota es algo que la persona a la que vamos a regalar está deseando, pero si convive con otras personas, habrá que negociar con ellas antes de hacer el regalo. No está bien crear problemas en una pareja o una familia, sólo por satisfacer el capricho de uno de sus miembros. Si, además, alguna de las personas con las que vive es alérgica y no lo sabemos, puede ser aún más grave nuestra osadía.

Antes de tomar la decisión de regalar, pregunta porque podría pasar que no seas el único que había pensado en ese regalo. Juntarse con 3 gatos de la noche a la mañana puede convertirse en un problema. 

Piensa que a quienes regalas una mascota les estás haciendo responsables de su vida y cuidados. Por tanto, es algo que debes explicarles y, ante la más mínima duda, es mejor no hacer ese regalo.

3. Busca la mascota apropiada

Una vez comprobado que la persona a la que vamos a hacer el regalo está deseando recibir una mascota y que las personas con las que vive están de acuerdo en introducir un animalito en su vida, lo siguiente es determinar qué mascota vamos a regalar. Generalmente, serán el deseo de la persona a la que hacemos el regalo y la tolerancia a cierto tipo de animales por parte de su familia los que determinarán el animal a regalar. Déjate aconsejar por los miembros de su familia, especialmente los que conviven con la persona a regalar. 

También hay que tener en cuenta que hay gente que desea mascotas que no son acordes a su realidad. No regales un perro a alguien que no tiene tiempo para pasearlo, ni un caimán a un niño, sólo porque les haga mucha ilusión. 


Una vez decidida la mascota, habrá que buscar un criador serio. En general, los animales con contrato de adopción no se pueden regalar; por lo que, si decidimos adoptar, tendremos que tener un aliado en el hogar de la persona que recibirá la mascota para poder tramitar los papeles a su nombre o explicar muy bien la situación concreta a la protectora. Otra opción sería regalar un "Vale por un... (mascota)" y llevar a la persona que recibe el regalo a elegir el ejemplar que quiera, así seguro que no nos equivocamos. 

Recuerda que hay algunas especies que necesitan papeles especiales y razas de perros que sólo se pueden pasear con una licencia que hay que gestionar. No te metas en problemas regalando mascotas que luego no se puedan mantener adecuadamente o que supongan un problema para quien las recibe. Si sabes que esa persona quiere un perro de los considerados peligrosos y vas a regalárselo, olvídate de dar sorpresas y avísale para que tenga toda la documentación en regla cuando el animal llegue a casa.

¡Cuidado con los traficantes!

En estas fechas, por la oportunidad de negocio, proliferan las camadas de baja calidad, los timos, los cruces indiscriminados... 

Sé de lo que hablo por propia experiencia. Mi perro tiene displaxia de cadera, debido a los cruces indiscriminado de un criador sin escrúpulos. Es cierto que en la tienda de animales en la que lo adquirieron nos devolvieron lo que había costado y nos dejaron que nos lo quedáramos, pues era lo que se había acordado si se daba esa situación; pero tengo un perro que cojea desde los 4 meses y es algo que podía evitarse y no debería haber pasado.

Pedid siempre todas las garantías y que no os den largas, porque están muy ocupados por la campaña de Navidad. Si no tienen todo en regla, buscad otro criador o comprad en otra tienda. 

5. Preparad el ajuar


Todas las mascotas tiene una serie de necesidades que les son propias (alimentación, hábitat, juguetes...) y que no estarán disponibles en su nuevo hogar si no lo hemos previsto. No es suficiente regalar una mascota y desentenderse; hay que preparar el ajuar para que la mascota tenga todo lo que va a necesitar en su nuevo hogar cuando llegue. Una razón más para ponernos de acuerdo con las personas con las que vive a quien haremos el regalo.

6. El gran día

El día que llega una nueva mascota a casa, siempre es una fiesta; pero si sumamos que ya era fiesta antes de que llegara la mascota, todo puede volverse demasiado confuso e incluso aterrador para el animalillo. No os deis disgustos y preparad el terreno. Habrá que tomarse las cosas con calma, buscar un momento y lugar tranquilo para realizar la entrega, tener un sitio previsto para mantener al animal hasta que llegue el momento de dárselo a su nuevo dueño... Si, además, hay niños de por medio, habrá que explicarles que su nueva mascota necesita tiempo y respeto para adaptarse a su nuevo hogar. Hacer correctamente las presentaciones será clave para que todo vaya como la seda a partir de ese momento.


Resumen: 

Regala una mascota sólo si consigues contestar afirmativamente a las siguientes pregutnas. 

¿Es lo mejor que le puedo regalar? 

¿Su familia está de acuerdo? 

¿Es ésta la mascota apropiada para esta persona? 

¿Me dan todas las garantías al adquirirla? 

¿Tenemos todo lo necesario para su llegada al nuevo hogar? 

¿Sabemos cómo vamos a entregárselo a la persona regalada?

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Enfermedades del perro: Leishmaniasis


Hoy voy a hablaros un poco de la leishmaniasis, una de las zoonosis más extendidas en nuestro país. 

La leishmaniasis es una enfermedad producida por un protozoo parasitario y que se transmite a través de la picadura de un mosquito llamado phlebotomus. Sus víctimas favoritas son los perros y rohedores, pero también pueden atacar a los humanos (de ahí que hablemos de zoonosis: enfermedad que se puede transmitir de animal a persona). Su variante más habitual es la cutánea, aunque también suele afectar a las vísceras.


Los primeros síntomas visibles suelen ser uñas anormalmente largas, hiperqueratosis, úlceras, descamación, nódulos intradérmicos... que se presentarán con más frecuencia en orejas, hocico y almohadillas de los pies. Sin embargo, también hay otros síntomas menos evidentes que nos darán pistas sobre los órganos internos afectados: Pérdida de peso, aumento del apetito (sin aumento o con reducción de peso), aumento de orina y sed, atrofia muscular, ganglios inflamados, sangrado por la nariz, transtornos digestivos, insuficiencia hepática... 

La mala noticia es que no tiene cura y no existe ninguna vacuna para prevenirla. La buena es que podemos reducir el riesgo de contagio de nuestra mascota tomando algunas medidas de prevención. 

Dado que no podemos incidir sobre el protozoo que provoca la enfermeddad, tendremos que actuar sobre el mosquito que la transmite. 

El phlebotomus, o mosca de la arena, habita en zonas mediterráneas y tropicales y las hembras son las únicas que pican a los mamíferos, por la necesitadad que tienen de proteínas para la producción de huevos. Tienen hábitos nocturnos, por lo que la picadura tiene más probabilidades de producirse entre el atardecer y el amanecer que a lo largo del día. Además, prefieren los lugares húmedos y oscuros, si le sumameos una higiene deficiente, mejor que mejor. Su proliferación es mayor desde la primavera hasta el otoño.


La enfermedad se transmite porque el mosquito pica a un animal infectado, se infecta (aunque a él no le afecta) y, al picar a un animal sano, le transmite el protozoo.

Un lugar húmedo, oscuro y de fácil acceso para el mosquito puede ser la caseta de nuestro perro. Por ello, deberemos intentar mantenerla siempre limpia y utilizar algún tipo de producto repelente de mosquitos dentro de ella para que nuestra mascota no esté más expuesta de lo necesario. Además, si podemos, es mejor que el perro permanezca dentro de casa durante las horas de más riesgo y que, para su seguridad y la nuestra, utilicemos mosquiteras en las ventanas y productos repelentes de mosquitos. 

A parte del entorno, podemos utilizar productos repelentes específicos que se aplican directamente sobre el animal. Los más frecuentes son los collares, que también suelen prevenir picaduras de otros parásitos, como garrapatas y pulgas. No obstante, no todos los collares tienen el principio activo que repele a estos mosquitos, por ello habrá que asegurarse antes de comprarlos.

Los pulverizadores y ampoyas también pueden ser de gran ayuda, especialmente si vivimos en una zona de riesgo. Aunque, de nuevo, habrá que cerciorarse de que contengan el repelente específico para el mosquito.

Pero, ¿qué pasa si nuestra mascota se ha contagiado? 

El periodo de incubación es variable, entre 1 mes y 7 años, lo que implica que nuestro perro puede ser un reservorio de estos protozoos durante años sin que siquiera lo sospechemos. Por eso, muchos veterinarios recomiendan realizar un análisis de sangre una vez al año, al terminar el otoño o comenzar el invierno, para averiguar si nuestra mascota se ha contagiado a lo largo del periodo de más riesgo. Si no, serán los síntomas de la enfermedad los que lleven al veterinario a recomendar el análisis para realizar el diagnóstico.


El problema que surge cuando detectamos que nuestro perro es portador se divide en los siguientes aspectos: 

- La enfermedad no es curable y es mortal, aunque existen tratamientos de mantenimiento. 
- La enfermedad es contagiosa a otros animales a través de la picadura. 
- La enfermedad es contagiosa a las personas a través de la picadura.

En el momento en que el protozoo ataque los órganos internos de nuestra mascota, su calidad de vida se irá reduciendo, hasta que le sobrevenga la muerte, o nosotros decidamos "dormirlo". Existen tratamientos que sirven para ralentizar la enfermedad, que deberán ser administrados durante el resto de la vida del animal y que, cuanto más precoz sea el diagnóstico, más tiempo y calidad de vida ofrecerán a nuestra mascota. De ahí que muchos veterinarios se muestren partidarios de un análisis anual para el diagnóstico precoz de la enfermedad. 


Sin embargo, muchas veces nos encontraremos con que, ante el diagnóstico, se nos plantee la opción de "dormir" al animal directamente. Que se nos ofrezca o no dependerá de los planteamientos personales de nuestro veterinario, pero creo que es importante considerarlo, en referencia a los dos últimos puntos que planteo. En algunos países con alto riesgo de contagio, el sacrificio del animal es obligatorio por ley para evitar la proliferación de la enfermedad.

El perro por sí mismo no puede contagiar ni a otros animales, ni a otras personas. Éste es el argumento utilizado para rechazar la muerte del animal como una opción. 

Sin embargo, es un foco de enfermedad y, por tanto, como tal tendremos que tratarlo. 

Si decidimos no sacrificarlo, deberemos tomar todas las medidas preventivas posibles para evitar que otro mosquito le pique, así como que pique a otros animales y personas del entorno. Es importante valorar que las personas con sistemas inmunitarios deprimidos (bebés, niños pequeños, ancianos, personas en tratamiento de quimioterapia o radioterapia, transplantados, enfermos de sida, enfermos de hepatitis...) pueden presentar graves complicaciones en caso de contagiarse, por lo que deberemos extremar las medidas de seguridad si el animal vive cerca de este tipo de personas (no sólo en la misma casa, sino en el mismo bloque, la misma urbanización...). Como propietarios del animal, la responsabilidad de que la enfermedad no se extienda a otros perros y personas es exclusivamente nuestra, por lo que debemos ser extremadamente meticulosos a este respecto.


Las razones para sacrificarlo suelen estar relacionadas con eliminar el foco de enfermedad que el perro representa. Puede tener sentido si es un perro de jauría, que comparta nicho con otros ejemplares que hayan demostrado estar sanos; si vive en una zona en la que haya muchos perros y no estamos dispuestos a tomar las medidas necesarias para que no se contagien; si existen personas con características de alto riesgo en el entorno inmediato del perro: Bebés, niños pequeños, ancianos, personas en tratamiento de quimioterapia o radioterapia, transplantados, enfermos de sida, enfermos de hepatitis...  Aunque, reubicarlo en un lugar en el que no suponga un riesgo inmediato para nadie puede ser una alternativa con la que nos sintamos más cómodos.

También depende de qué medidas hubiéramos tomado para prevenir la infección. Si no hicimos nada, no podemos sorprendernos del contagio y quizá podamos prevenir futuros contagios con un sistema de prevención bien diseñado. Si tomamos todas las medidas y se contagió, deberíamos plantearnos que podrían volver a fallar, siendo esta vez nuestros otros perros, el perro de la vecina, los abuelos, hijos o vecinos los afectados.

La Organización Mundial de la Salud calcula que hay unos 12 millones de personas afectadas por la enfermedad en 88 países, con 2 millones de nuevos casos diagnosticados al año. Generalmente, se trata de comunidades pobres, que viven en condiciones insalubres y no tienen acceso a medicamentos adecuados; lo que implica que algunas de ellas llegan a morir por falta de atención médica o, incluso, por ausencia de diagnóstico.


En nuestro país, se detectan unos 700 casos al año en seres humanos, y siempre asociados a grupos de riesgo.

Cada uno tendrá que valorar lo que hace con su perro. No obstante, seamos responsables, porque estamos hablando de un problema de salud pública. Lo primero, prevenir. Lo segundo, prevenir. Y, si falla, actuar con responsabilidad, sea en la dirección que sea.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Las zarpas donde pueda verlas...



Una de las pegas que muchas personas encuentran a tener un gato es el tema de las uñas. Con ellas, nuestros amigos peludos se defienden, se agarran a distintas superficies para afianzar el paso, trepan, marcan su territorio... Nos arañan, destrozan el sofá, se suben por las cortinas...

Tener un animal suelto por casa, tiene ese tipo de problemas, que son animales y no dejan de serlo por convivir con nosotros.


Cuando un gato nos araña jugando, no intenta hacernos daño, es sólo que nuestra piel es demasiado frágil y le falta la capa de pelo que podría tener un compañero de juegos de su especie. En cuanto al sofá, los gatos necesitan "trabajar" sus uñas para que las capas viejas se suelten y dejen paso a las nuevas. Además, al arañar, segregan una sustancia con su olor que marca el lugar como parte de su territorio. Las cotinas son un juguete como otro cualquiera. ¡Hasta cuelgan y todo! ¿Quién no querría intentar trepar por ellas? 

Muchos de estos problemas se solucionan con educación y poniendo a disposición del gato otro tipo de rascadores y juguetes más apropiados (al menos desde nuestro punto de vista). No obstante, si a tu gato le encanta el sofá, o es un poco bruto jugando, es posible que no puedas erradicar esos malos hábitos por completo y, sintiéndolo mucho, tendrás que aprender a vivir con ello.

No obstante, existen un par de cosas que puedes hacer para minimizar el impacto. 

Cortar frecuentemente las uñas del gato para dejarlas romas puede ser un primer paso. Eso sí, ten cuidado al hacerlo, pues sólo debes cortar la punta. Puedes pedir a tu veterinario que lo haga él, o que te enseñe, para no dañar ni las venas, ni el nervio que hay dentro de la uña. 

Además, en el mercado, existen unas fundas para las uñas que podrías probar. Se pegan sobre la uña del animal, pero no son afiladas, por lo que no se enganchan en la tela ni en la piel, eliminando parte del problema. A tu gato no le gustarán e intentará quitárselas, no tengas la más mínima duda; pero algunos se acostumbran a llevarlas y llega un momento en que nos les dan importancia.

Lo que nunca, y bajo ningún motivo, debéis siquiera platearos es "quitarle las uñas al gato", como me decía el otro día una persona sin ningún tipo de conocimiento de lo que significaba lo que estaba planteando. 

Quitarle las uñas al gato supone cortarle la primera falange de cada dedo.

¿Os imagináis vuestra vida si os quitaran la primera falange de cada dedo de la mano y el pie? ¿Cómo os sentiríais? ¿Cómo caminaríais? ¿Os dais cuenta de que, cuando andamos (y los gatos también), la última parte del pie que toca el suelo es, precisamente, la última falange del dedo y que, sin ella, no podríamos equilibrarnos adecuadamente? 


Cuando le quitamos las uñas a un gato, estamos mutilándole brutalmente, por eso las protectoras de animales y criadores respetables prohiben de forma expresa este tipo de comportamiento hacia los animales que entregan. Les quitamos su medio básico de defensa, de agarre en superficies deslizantes, de equilibrarse en las alturas, de caminar con normalidad... Todo ello, trae problemas en las articulaciones y la espalda que acabarán pasándole factura, además de volverle más inseguro, tanto al moverse, como si ha de enfrentarse a algo que le asusta.

No seamos brutos. Si no queremos un gato, no lo tengamos; pero no mutilemos a un pobre animal para darnos el capricho de tener algo calentito que acariciar. Si las uñas son un problema tan grande para ti, igual un gato no es la mascota que estás buscando.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Mascotas para niños (IV): El último adiós


Una de las lecciones que los animales, por su esperanza de vida más corta, nos suelen dar es que toda vida que empieza tiene que terminar en algún momento. Éste suele ser siempre un momento trájico y es algo para lo que debemos preparar al niño. 

Muchos padres, ante la muerte de una mascota, intentan ocultar lo sucedido a sus hijos con el fin de protegerlos. Si pueden, algunos intentan comprar una mascota igual (sobre todo si son peces, pájaros o hámsters) con la esperanza de que el niño no se dé cuenta. Si es muy pequeño, puede que le pase inadvertido el cambio, pero lo habitual es que se den cuenta de que el animal ha sufrido algún cambio (una mancha aquí, más tamaño...). También están las típicas excusas de "se ha escapado", "se ha ido con su mamá", "está en una granja con otros animalitos felices como él", "se ha marchado con su novia"...

En cualquier caso, metir al niño, aunque puede hacernos sentir mejor a nosotros, no es necesariamente lo mejor para él. Los padres tendrán que valorar la madurez del pequeño y, en función de su edad, explicarle lo que ha pasado. Esto puede llevar a conversaciones sobre el significado de la muerte y cómo entendemos nosotros que debe afrontarse este proceso. Es importante hablar de ello con naturalidad y explicar a nuestros hijos que, aunque todos echaremos de menos a nuestra mascota, la muerte es algo que forma parte de la vida. 


Si tienes alguna creencia religiosa o transcendente, puede ser una oportunidad de explicar algunos aspectos sobre cómo tu religión o tus creencias afrontan el momento de morir. Si no tienes creencias transcendentes, es una oportunidad de afrontar con tus hijos el hecho de que todos los seres vivos estamos sujetos a las normas de las naturaleza y que esta vida es un regalo que debemos disfrutar, ya que, en algún momento, tocará a su fin. 

Hay que comprender también que para el niño puede ser duro. Comentarios como: "Si sólo era un..."pez, pájaro, ratón, hamster...)" son muy contraproducentes y añadirán más dolor al niño, que se sentirá recriminado por estar pasándolo mal cuando ha perdido algo que para él era importante. Es necesario acompañar ese dolor, dejar que lo exprese y hablar de ello con tranquilidad y ayudándole a entender lo que está pasando.

A veces, podemos anticipar estas situaciones por la edad de la mascota, alguna enfermedad... No tiene sentido que esperéis al último momento para explicar a vuestros hijos lo que la vejez o la enfermedad anticipan. La muerte no debería ser una sorpresa desagradable, sino algo que llega y que el niño sabe que, tarde o temprano, tiene que suceder.


Si tenéis intención de introducir otra mascota en casa, es bueno que habléis con el niño de la posibilidad y que respetéis sus tiempos. Igual quiere esperar un poco. Si no, es necesario que le expliquéis que la nueva mascota no será exactamente como la otra: No hará los mismos trucos, no reaccionará igual ante los mismo estímulos, no le gustarán las mismas golosinas... Y, sobre todo, será un nuevo animalillo al que educar y criar, una nueva oportunidad de tener un amigo que no sustituye al anterior, sino que nos aporta algo nuevo y merece ser valorado por sí mismo.

Un aspecto que debéis tener en cuenta es que quizá no podáis enterrar a vuestra mascota donde queráis, incluso aunque sea vuestro propio jardín o finca. Existen motivos de salud pública para que esto sea así. Enteraos bien de la legislación municipal sobre estos temas para no tener luego un problema. 

martes, 14 de septiembre de 2010

Aviso: ¡No hemos cerrado!

Sé que llevo tiempo sin escribir. Entre las vacaciones y el proyecto de fin de máster estoy hasta el cuello. Espero retomar las publicaciones después del día 27 de septiembre. Gracias por vuestra comprensión.

lunes, 16 de agosto de 2010

Identificación y vacunación obligatorias


Las comunidades autónomas y las agrupaciones municipales tienen el buen hábito de promover campañas anuales de identificación y vacunación, facilitando a los ciudadanos el cumplimiento de la ley en relación a sus animales de compañía. 

Las campañas de identificación y vacunación consisten en un concierto entre las administraciones públicas y distintos veterinarios para que, durante el plazo concertado, realicen procesos de identificación y vacunación a un precio rebajado. De este modo, podemos cumplir con nuestra responsabilidad a un precio más ajustado del habitual. 

En España, todos los perros y gatos tienen que estar identificados mediante mibrochip subcutáneo. El procedimiento consiste en introducir un chip pequeñísimo bajo su piel mediante un artilugio que tiene en el animal un impacto muy similar al pinchazo de una vacuna. Mediante un lector especial, los veterinarios y personal de identificación de animales pueden averiguar el número de microchip de nuestra mascota. Ese número debe ser reportado a la base de datos general, junto con los datos del dueño, labor que también realiza el veterinario al instalarlo. De este modo, si alguna vez perdemos a nuestra mascota y alguien la encuentra, podrá encontrarnos fácilmente para que podamos recuperar al animal. También puede servir para demostrar la propiedad del animal en caso de robo. 

Aquí tenéis un microchip junto a un grano de arroz

La vacuna básica que todos los perros deben llevar es la de la rabia. Para los gatos no es obligatoria en todas las comunidades autónomas, aunque lo es siempre que se quiera viajar fuera de España con el animal. En cualquier caso, todas las comunidades incluyen a los gatos en sus campañas, sea o no obligatoria la vacuna. Si tienes la oportunidad, ¿por qué no hacerlo? 

Hay otros animales, como los hurones, que también son frecuentemente identificados mediante microchip, aunque en su caso no es obligatorio y no entran dentro del alcance de estas campañas. No obstante, podría ser interesante que los grupos de amantes de estos animales hicieran presión social para convertir en obligatorio el procedimiento, así como para que fueran contemplados dentro de este tipo de campañas. 


Si quieres más información sobre cuándo y dónde puedes beneficiarte de este tipo de campañas, no dudes en contactar con la consejería de sanidad de tu comunidad autónoma. Así mismo, es posible que tu veterinario pueda darte algo de información al respecto, aunque si no forma parte de la red de veterinarios adscritos al convenio, puede que no te facilite la información con toda la transparencia que sería deseable. 

lunes, 9 de agosto de 2010

Adoptar un hurón

Los hurones son mascotas que se han popularizado mucho en los últimos años. Los hurones, contra lo que muchos creen, no son rohedores, sino mustélidos, lo que implica que están más cerca del perro o el gato que del conejo o el hámster. 

Se cree que empezaron a domesticarse hace unos 2.500 años para utilizarlos en la caza del conejo. En algunos países, como Australia, se siguen utilizando para este fin. En España, la caza con hurón está prohibida en muchas comunidades autónomas y en otras se permite de forma excepcional en caso de que la consejería correspondiente acredite una situación de plaga de conejos.


Sin embargo, hoy día, el uso más frecuente del hurón doméstico es como mascota, siendo la tercera mascota más popular en EstadosUnidos, por detrás de perros y gatos. 

Como siempre me gusta plantearos, si estás pensando en hacerte con un hurón, lo primero que tienes que hacer es echar cuentas, y no sólo económicas. Los hurones suelen vivir entre 5 y 8 años, pero pueden alcanzar incluso 10-12 años. Durante todo ese tiempo, serás responsable de la vida y bienestar de ese animalillo, por lo que no es una decisión que deba tomarse a la ligera.


Los hurones, a parte del precio del animal, si no decides adpotarlo, requieren una serie de gastos básicos: Alimentación específica para hurones (hay que evitar el alimento para gatos, por contener cereales que estos animales no digieren bien), una jaula amplia, cepillo para el pelo, juguetes, visitas al veterinario... El coste de un hurón se parecerá bastante al de un gato, una vez hecho el desembolso inicial y teniendo en cuenta que consumen menos comida por ejemplar. Sin embargo, es importante saber que es muy recomendable tener más de un hurón, si se elije este tipo de mascota, ya que son animales muy sociables y llevan bastante mal estar solos. 


Adoptar un hurón no siempre es fácil, porque en España no hay muchas asociaciones que se especialicen en la adopción de hurones. Además, existe una gran demanda para este tipo de mascotas en adopción, por lo que puede costarte un poco hacerte con tu mascota por esta vía. No obstante, que no sea tan fácil como adoptar un perro o un gato (que en el fondo son buenas noticias porque implica que hay menos hurones abandonados), no significa que sea imposible.

La mejor forma de conseguir un hurón en adopción suele ser a través de una persona que, por las razones que sea, ya no pueda hacerse cargo de su mascota. En Huroncetes y Huronadictos.com, podéis encontrar personas que buscan hogar para sus mascotas. Casi siempre te hacen firmar el contrato de adopción y requieren que estés dispuesto a aceptar un seguimiento del animal que, como sabéis, es lo lógico y lo que debemos esperar cuando nuestra elección es adoptar un animal.


También puedes contactar con SOSHurones, Asociación Protectora de Hurones que intenta dar respuesta a los problemas que está ocasionando el creciente número de personas que tienen un hurón en casa, algunas de las cuales acaban abandonándolos. Para adoptar uno de los hurones que tienen en acogida, tendrás que rellenar un formulario o llamarles por teléfono. Exigen contrato de adopción, seguimiento y compromiso de esterilización (si el animal no está esterilizado todavía). Así mismo, prohiben (como es lógico) la desungulación (quitar las uñas mediante técnica quirúrgica que deja graves secuelas en el animal) como parte del contrato de adopción. Así mismo, el adoptante debe hacer frente a los gastos veterinarios que haya ocasionado el animal a la asociación (que la asociación justificará adecuadamente mediante facturas); ó 30 € en concepto de tramitación, en caso de que el animal tuviera todas las actuaciones veterinarias en regla cuando les fue entregado.

Otra opción puede ser poner un anuncio en alguna página web especializada, aunque esa vía suele ofrecer menos nivel de éxito en lo que a encontrar un hurón se refiere, que realizar una búsqueda activa. No obstante, si quieres aumentar tus posibilidades, puede ser un método más, y todo suma.


lunes, 2 de agosto de 2010

Normativa sobre animales de compañía


No todo el mundo tiene la misma tolerancia a los animales domésticos y podemos encontrarnos con que uno de nuestros vecinos encuentra la existencia de nuestra mascota como una molestia insoportable. Es mejor que no le demos razones para encontrarnos las cosquillas. Casi todas las normativas hablan sobre ruido, prohiben la tenencia de perros en terrazas por la noche, nos exigen ceder el ascensor a cualquier otro vecino (aunque llegue más tarde) y esperar al siguiente, obligan a recoger las deposiciones de nuestra mascota...



Las normativas sobre animales de compañía son competencia de los ayuntamientos, por lo que, si vamos a hacernos con una mascota o vamos a cambiar de domicilio (con cambio de municipio) deberíamos informarnos sobre la normativa municipal para estar al día sobre nuestras responsabilidades.

En realidad, casi todas las normativas son muy parecidas, haciendo siempre incapié en las responsabilidades de los dueños, explicando qué se considera maltrato y abandono, especificando cuándo, dónde y cómo podemos pasear a nuestras mascotas, obligaciones sanitarias... Es importante conocer estas normativas, porque nos aportan información relevante que nos ayudará a facilitar la convivencia con nuestros vecinos.


Casi todas las normativas se centran especialmente en perros y gatos, por ser los animales que más frecuentemente interactúan, no sólo con sus dueños, sino también con sus vecinos. Es frecuente que, por ejemplo, haya horarios en los que podemos llevar a nuestro perro suelto por el parque (casi siempre de noche) y que pueden cambiar por épocas del año. Es importante tener este tipo de datos, pues pueden ahorrarnos problemas con otras personas, e incluso alguna multa.

Muchas normativas incluyen alguna referencia a las razas de perros peligrosos. Generalmente, para poder poseer y pasear a este tipo de perros es necesaria una licencia y cumplir algunas normas relacionadas con correas y bozales. Si te gusta este tipo de perros, es importante saber que la licencia debes sacarla antes de adquirir el animal y que ninguna persona que no posea dicha licencia podrá dar un paseo a tu perro. Si todos los miembros de la familia van a tener que sacar de paseo al animal en alguna ocasión, todos deben poseer dicha licencia.


Todas las normativas exigen la identificación del animal, generalmente mediante microchip. También indican qué vacunas debe llevar nuestra mascota como mínimo. Nuestro veterinario no suele explicarnos la normativa, porque solemos vacunar a nuestros animales, no por cumplir la ley, sino por prevenir enfermedades en nuestra mascota. Sin embargo, nunca está de más hasta dónde llega el mínimo obligatorio.En general, la rabia es obligatoria para los perros en todas partes, aunque para los gatos no siempre lo es. Eso sí, si queremos salir al extranjero con nuestra mascota, también tendremos que tener en cuenta la normativa europea y la del país de destino.


Mi consejo es que busquéis en la página de vuestro ayuntamiento o a que vayas al consistorio a buscar una copia de la normativa municipal. El desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento, así que más vale que sepamos qué podemos y qué no debemos hacer, porque no sólo podemos acabar teniendo un problema con el vecino, sino también con la justicia. Y recordad, hay conductas que no sólo pueden llevar a multas millonarias (de las antiguas pesetas, eso sí), sino también a penas de cárcel.

lunes, 19 de julio de 2010

Hamsters (I)


Los hámsters son pequeños rohedores que forman parte de la vida de muchas personas a lo largo y ancho del mundo, con un lugar privilegiado cerca de los niños. Su éxito radica en que son fáciles de cuidar, ocupan poco espacio y viven en sus jaulas o terrarios, por lo que no suelen causar desperfectos en la casa.

Hoy voy a hablaros de cómo elegir y qué cosas básicas adquirir para iniciar nuestra nueva vida con un rohedor en ella.

Como siempre os digo, lo primero es pararse a pensar y echar cuentas. Los hámster pueden vivir entre 1'5 y 3 años, habiendo casos que llegan hasta los 4. Sus gastos se reducen a un saco de pienso y otro de serrín, en función de la necesidad. Un mordedor ocasional y alguna chuchería tampoco serán motivo de un gran desembolso. En realidad, lo más caro es el arranque: La jaula, los juguetes, el propio hámster... También puede que en algún momento necesites llevarlo al veterinario y, sin duda alguna, será el desembolso más importante que harás, si llega el caso.


Una vez decidido que queremos un hámster, debemos decidir qué tipo de hámster queremos (hay 17 variedades diferentes), si queremos tener más de uno, si vamos a criar con ellos... Y, por supuesto, si vamos a criar, habrá que tener claro qué vamos a hacer con las crías que tengamos.

Entre las distintas variedades, una de las primeras preguntas es si buscamos un hámster "grande" o "enano".

El más popular de los "grandes" es el hámster sirio o dorado. Es el que yo recomendaría a quien esté pensando en ponerlo en manos de un niño, ya que su tamaño un poco mayor permite una mejor manipulación y hace que sea ligeramente más resistente a las travesuras de los pequeños que las variedades enanas. 

Entre los "enanos", los más famosos son los rusos y los chinos. Son fáciles de encontrar en cualquier tienda de animales y se adaptan mejor a jaulas más pequeñas. 

Si queremos tener más de uno, hemos de saber que los hámsters son animales territoriales y que es muy probable que cada uno de ellos necesite su propio espacio dentro de la jaula. Esto será especialmente importante si tenemos más de un hámster del mismo sexo, aunque también puede pasar aunque sean macho y hembra. 

Si tenemos un macho y una hembra en la misma jaula, debemos prepararnos para tener un montón de crías. Los hámsters son muy prolíficos y, si no hemos previsto que vamos a hacer con las crías, podemos acabar teniendo problemas. 


En todo caso, si vamos a criar, lo mejor es tener dos jaulas, una para el macho y otra para la hembra, de modo que sólo los juntemos cuando queramos que se reproduzcan. Es importante tener en cuenta que el macho NUNCA se debe introducir en la jaula de la hembra, sino al revés. Las hembras son especialmente territoriales y lo normal será que ataquen al macho si entra dentro de su espacio vital, pudiendo llegar a matarlo. En cambio, si introducimos a la hembra en la jaula del macho, éste la cortejará y se apareará con ella. 


Otro aspecto importante es que, una vez embarazada, es recomendable poner a la hembra en su propia jaula, en la que tendrá a sus retoños. Esta jaula debe ser amplia, pues no es raro que, a falta de espacio para todos, la propia madre devore a sus crías. Sin embargo, este comportamiento es mucho más frecuente entre los machos, de ahí que sea mejor tenerlos separados. 

Los dientes de los hámsters crecen toda la vida, así que es imprescindible que pongamos mordedores a su alcance, para que no acaben lesionándose con su propios dientes. En las tiendas de animales, venden una gran variedad de juguetes que responden a este fin. 

Así mismo, a los hámsters les gusta dormir a cubierto. Sería bueno que tuvieran un espacio donde esconderse para descansar. Sin embargo, debe ser un espacio al que nosotros podamos acceder fácilmente para limpiarlo, porque, aunque los hámsters son muy limpios y no harán sus necesidades donde duermen, sí esconderan cosas, especialmente comida, que podría estropearse si no la eliminamos de vez en cuando. 

Otro elemento necesario para todo hámster es un lugar donde hacer ejercicio. Su metabolismo está mucho más acelerado que el nuestro y necesitan desfogarse a diario. La típica rueda siempre será bien recibida, aunque también podemos añadir laberintos de túneles o comprar una de esas bolas con las que el hámster corretea por la casa. 

La alimentación del hámster ha de basarse principalmente en frutos secos y semillas. Existen preparados comerciales que llevan todos los elementos básicos que necesita. Sin embargo, si queremos que nuestro hámster esté bien sano, es importante ofrecerle fruta fresca con frecuencia. Disfrutan mucho de las manzanas, peras, melocotones... Evita las frutas con mucho azúcar, como las cerezas y los plátanos. Hay quien les da lechuga y quien no. Si se la das, fíjate en que no le produzca diarrea y, si es así, deja de dársela. 


Como ya he dicho, los hámsters son animales muy limpios, pero eso no significa que nos podamos dormir en los laureles. El hámster elegirá un lugar de la jaula para hacer sus deposiciones, cuyo serrín sería bueno que elimináramos cada día, reponiéndolo por otro limpio. Así mismo, una limpieza a fondo de la jaula al menos una vez por semana será indispensable. Dado que los hámsters alamcenan comida, es importante controlar cuánta comida tienen acumulada. Si está en buenas condiciones, podemos dejársela, pero hemos de tener cuidado para que no se les estropee. Si ves que han acumulado demasiada, puedes reducir o eliminar algunas comidas, de modo que les obligues a tirar de la despensa. Ante la duda, tira también lo que tienen almacenado, ya almacenarán más...

Finalmente, no hay que olvidar que el hámster es un animal nocturno. Pasará todo el día durmiendo y se levantará al atardecer. Eso significa que debería estar en un lugar tranquilo de la casa durante el día y fuera de los dormitorios durante la noche, porque es cuando más ruido hará.


Si te has decidido por uno de estos pequeñuelos, felicidades. Disfrútalo mucho. 

lunes, 28 de junio de 2010

Mascotas para niños (III): Quiero un poni


Muchos niños se sienten atraídos por los animales y la idea de montar a caballos les resulta muy alagüeña. No son pocos los que, después de un breve contacto con uno de estos equinos, desea seguir relacionándose con ellos.

La monta es una actividad física muy interesante, ya que aporta, además del ejercicio físico, un componente de relación hombre-animal que ha mostrado ser muy positiva en muchos estudios. De hecho, con frecuencia se utilizan caballos y ponis en programas de terapia para niños con problemas de socialización (autistas), cognitivos y motrices, por el gran aliciente que suponen para ellos. Tampoco es raro que se utilicen en terapia de adultos, especialmente para personas con algún tipo de dependencia o adicción.

Sin embargo, el mejor modo de acercarse a este mundo que tantos beneficios puede reportar a nuestros hijos no suele ser comprar un caballo y meterlo en el jardín, ni siquiera en una cuadra. A continuación, sugiero algunos pasos que pueden ser de ayuda para los que quieran poner a sus hijos en relación con un nuevo amigo equino.

1.Acercarse al mundo de los equinos


Si nuestro hijo aún es pequeño, no es recomendable empezar montando un caballo, que es un animal muy grande y bastante imponente. La mayor parte de los centro hípicos tienen escuelas infantiles en las que los niños empiezan montando ponis (que nos dejan de ser caballos de hasta 1'5 m.), mucho más adecuados a su tamaño y, con frecuencia, de carácter tranquilo en comparación con muchos de sus hermanos mayores.

Si nuestro hijo es más mayor (a partir de 10-12 años), el propio centro hípico nos sugerirá que empiece a montar caballos directamente. En este sentido, es bueno dejarse aconsejar por los profesionales, que conocen bien a sus animales y tienen experiencia en este campo.


En cualquier caso, es bueno que el niño tienda a montar siempre el mismo animal, para que se genere un vínculo de confianza entre ambos. Llevarle algún azucarillo o una manzana para dárselo al final de la clase (siempre con permiso del profesor) puede ser una experiencia agradable para nuestro hijo y su amigo equino. Además, a partir de cierta edad, sería bueno que enseñaran a nuestro hijo, no sólo a montar, sino también a bañar, cepillar y cuidar a su amigo de cuatro patas.

2. Echar cuentas

Si nuestro hijo disfruta montando a caballo, no será extraño que acabe pidiéndonos uno. Esto será especialmente imperante para él si en algún momento tiene la oportunidad de comenzar a competir en salto o doma.

No obstante, hay que tener las cosas muy claras a la hora de hacerse con un animal y, en este caso, la situación es especialemnte importante, porque los gastos que acarrea un equino van más allá de un saco de pienso y alguna visita ocasional al veterinario del barrio.

Los caballos y los ponis requieren una serie de cuidados específicos que deben proporcionarse a diario, incluida la necesidad de ser montados para no volverse agrestes. Si tenemos una finca en la que pueda vivir nuestro amigo, habrá que proporcionarle un techado, comida extra en las épocas de escasez natural, vigilar que no haya plantas venenosas, sitios en los que pueda lesionarse y proporcinarle agua limpia y fresca. Además, tendremos que ver cómo vamos a hacer para protegerle del frío y el calor extremos. A todo esto habrá que añadir los cuidados necesarios de su pelo, así como de su salud.


Si no tenemos una finca, tendremos que contratar un espacio en el que pueda vivir, probablemente un box en un picadero. Es mucho más cómodo, puesto que podemos contratar un paquete de servicios que incluyan que algún mozo esté pendiente de que nuestra mascota, proporcionándole alimentos y cuidados. Sin embargo, esta opción suele ser mucho más cara.

En todos los casos, lo importante es hacer cuentas y asegurarse de que estamos dispuestos a pagar esa cantidad de dinero por tener un animal al que poder montar. Y también hay que pensar que, si no montamos con frecuencia, igual no tiene sentido realizar este tipo de gasto.

3. Elegir el animal

Una vez decidido que vamos a comprar un equino y dónde y cómo lo vamos a mantener, es importante tener en cuenta que la elección del mismo no es trivial.

Si nuestro hijo es muy pequeño, puede ser interesante comprarle un poni, pero tenemos que tener en cuenta que, tarde o temprano, se le quedará pequeño. En ese momento, ¿qué vamos a hacer con el animal que ya tenemos? ¿Vamos a comprar otro?


En cualquier caso, el animal que compremos debe ser acorde, no sólo a la edad de nuestro hijo, sino también a su dominio de la monta (un animal tranquilo siempre es mejor apuesta para un niño), al tipo de actividad que quiere realizar (montar por el campo, saltos, doma...) y al presupuesto de que disponemos (el precio de los caballos puede variar muchísimo de un ejemplar a otro). También es importante tener en cuenta qué edad queremos que tenga el animal, puesto que eso nos dará una idea del tiempo de vida que le queda y de las posibles necesidades específicas que pueda tener cuando empiece a tener achaques.

Es importante que contemos con el asesoramiento de un especialista que no esté metido en la transacción. Es difícil que nosotros sepamos valorar adecuadamente el ejemplar que nos enseñan y, por tanto, es fácil que nos cuelen algún gol. Además, no compres nunca si hacer pasar al caballo/poni por un veterinario. El vendedor puede exigir que la revisión salga de tu bolsillo, pero bien merece la pena hacer esa inversión para no tener sustos luego.