lunes, 5 de abril de 2010

Mascotas para niños (I)


Son muchos los beneficios que los animales tienen para los niños, y muchos los pequeños de casa que piden insistentemente que pongamos una mascota en su vida. También pueden ser muchas y muy buenas las razones para no tener una mascota, a pesar de la insistencia de los niños. Por tanto, quiero recordaros que la responsabilidad última de la mascota siempre recae sobre los padres y que, si vuestro hijo no se ocupa adecuadamente del animal, sois vosotros quienes debéis tomar las medidas necesarias para que la mascota no sufra las consecuencias; bien ocupandoos vosotros, bien buscándole un nuevo hogar. De todos modos, esto último no será necesario, si hemos pensado lo suficiente antes de tomar la decisión de tenerlo.

Por otra parte, los animales pueden llegar a vivir muchos años y, ¿qué pasará cuando el niños crezca y tenga que estudiar más, ir a la universidad a otra ciudad o se emancipe? No está de más que estos aspectos queden bien claros desde el momento de la adquisición, para evitar disgustos posteriores.

Una vez superada la fase de duda y habiendo decidido que vamos a introducir un animal de compañía en la vida familiar, debemos decidir qué mascota queremos que tengan nuestros hijos. Ellos suelen tenerlo claro, pero no siempre piden el animal que más les conviene. Un amigo mío estuvo pidiendo un cocodrilo a su madre desde los 8 años y llegó a convencerla para que se lo comprara. Menos mal que en la tienda de animales topó con un venderdor muy serio y profesional que le dijo que mejor quitara esa idea de la cabeza de su hijo.

En general, los animales potencialmente peligrosos, por su tamaño, tipo de alimentación, capacidad para transmitir enfermedades, emisores de sustancias venenosas o irritantes... No son las mascotas más aconsejables para los pequeños.


Peces, pájaros, pequeños rohedores, gatos, perros, ponis... Pueden ser amigos estupendos que ayuden a nuestros hijos a aprender sobre la responsabilidad, el respeto y la atención a los animales de compañía.

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